Escándalo

El año pasado por estas fechas me invitaron a escuchar a Raphael cantar en directo El Tamborilero en el Palacio de los Deportes, digo en el Barclays Center, perdón en el WiZink. De todas las cosas que echo de menos de los tiempos pre pandemia en Madrid, la que más añoro es el ambientillo que se creaba en los bares del entorno de este recinto antes de un concierto. Los grifos manando zumo de lúpulo, los vasitos de caña rulando por encima de las cabezas, el bullicio de la gente expectante, ansiosa, como si estuviésemos todos haciendo tiempo para abrir un regalo. En esos momentos de alegría colectiva comprendías por qué te habías venido a la gran ciudad.

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