¿Quién?

Me levanto de la cama con el yo fuera de su sitio. Ignoraba que el yo ocupaba el centro de masas de la identidad hasta que ha sido desplazado por una especie de tú extraño, intrusivo, un tú que intenta expulsar de su lugar al yo. ¿Es esto lo que llaman un desorden mental? Para combatir el desconcierto, procuro llevar a cabo las rutinas diarias como si no pasara nada. Imagino con horror lo que sería vivir el resto de mi vida habitado por un tú en vez de por un yo, que es lo normal. Los tús o túes, no sé cómo se dice, habitan en los otros. Mientras desayuno, observo disimuladamente al invasor y se le ve tranquilo. Quizá espera que el yo baje un poco más la guardia para avanzar.

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