Yuri de Souza: Un brasileño de récord en Ponferrada | Es LaLiga en EL PAÍS

Aunque no fue la noticia más destacada de los periódicos deportivos de tirada nacional, Yuri de Souza volvió a batir un récord hace apenas diez días. Se convirtió en el tercer futbolista en alcanzar los 400 partidos con la camiseta de la SD Ponferradina. Otra marca que sumar a su colección de hazañas. En 15 temporadas en el fútbol español ha superado los registros goleadores de compatriotas como Rivaldo, Ronaldo Nazário o Neymar, con más de 180 tantos, y está solamente a una veintena de partidos de rebasar al infatigable Dani Alves como el brasileño con más encuentros ligueros, contando sus apariciones en Segunda B y en LaLiga SmartBank. Una trayectoria que ha forjado casi sin salir de Ponferrada, una ciudad de la región de El Bierzo, en el extremo de la provincia de León, acariciando Galicia, en la que es una leyenda y de la que él, a las puertas de cumplir los 39, dice no querer marcharse jamás para seguir haciendo historia.

Yuri lleva el fútbol en la sangre, en los genes. Se mudó a los cinco años de Brasil a Portugal, donde creció acompañando a su padre, recién fichado por un equipo luso. Su tío jugó en el Santos en una época, opina el atacante zurdo, “donde para jugar allí había que tener un gran nivel” y también su hermano Igor y su primo Charles Dias se han forjado una carrera, pasando, entre otros, por las filas de la SD Eibar, el RC Celta o el Levante UD. Con ellos, de hecho, coincidió en sus primeros pasos como profesional, allá por 2006. Formaron en el Pontevedra CF de Segunda B una delantera única integrada por tres familiares. Yuri por la izquierda, Igor por la derecha y Charles por el centro. “Siempre tuvimos todos facilidad de cara a puerta, desde que éramos pequeños y jugábamos en la calle. Ese año nos hinchamos a meter goles. Creo que solo nos superó el tridente del FC Barcelona con Eto’o, Ronaldinho y Giuly”, explica el mediano de la segunda generación de jugadores.

El buen hacer del clan les disgregó por toda España, en busca de mayores retos. Yuri, después de una breve cesión a la UD Las Palmas, en LaLiga SmartBank, acabó recalando en la SD Ponferradina, entonces en Segunda B. Un conjunto en el que su primera temporada no fue tan exitosa como se esperaba, pese a haberse convertido a la postre en la figura con más tantos de la historia y actual capitán.

Así lo recuerda José Fernández, presidente de la entidad que lo reclutó en 2009: “Ese primer año no fue fácil. Tuvo una lesión y no pudo participar todo lo que esperábamos. Pero en el club intentamos ayudarle, estar cerca”. El relato coincide con el de un futbolista que, poco a poco, cuenta, se fue enamorando del ambiente familiar de la institución, del cariño de la afición, de un modo de vida “tranquilo” y “relajado” y del botillo, un embutido típico de la región de El Bierzo elaborado a base de distintas partes del cerdo.

Con el tiempo, ese amor se traduciría en goles y fidelidad. El brasileño ha permanecido en el club desde entonces, salvo una breve experiencia en China, y en todas las temporadas menos las dos primeras y la 2016/2017, cuando disputó apenas una decena de encuentros, ha superado los diez goles ligueros. Con la Ponfe ha vivido tres ascensos a la categoría de plata y en varias ocasiones ha estado a punto de alcanzar los play-off de ascenso a LaLiga Santander. Sin ir más lejos, este curso el equipo ha estado rozando los primeros seis puestos hasta el final y llega a la última jornada en octava posición, aunque ya sin opciones de clasificarse para las eliminatorias finales. Una de las grandes incógnitas a desvelar en la última fecha de este fin de semana en LaLiga SmartBank, donde aún están por decidir tanto la sexta plaza como dos puestos de los cuatro que conducen al descenso.

A su llegada, Yuri se encontró un equipo modesto en auge. La Ponferradina, que en 2022 cumplirá cien años como el club más antiguo de Castilla y León, siempre osciló entre el fútbol regional y la Tercera División. Su primera presencia en Segunda B fecha de 1987 y no fue hasta 2006 cuando lograron asomar en la división de plata, algo que ya se vivió como un hito que salieron a festejar más de 20.000 aficionados en un municipio de cerca de 65.000 habitantes.

“El espíritu emprendedor que tenemos aquí ha sido clave, sumado a nuestras dos banderas: la familiaridad y la humildad. Tenemos el tercer tope salarial más bajo de la categoría. Por lo tanto, saber quiénes somos e ir todos a una es importantísimo”, explica el presidente, cuyo mandato, que ya supera las dos décadas, ha marcado la era más gloriosa de un club que ha estado en seis de las últimas diez temporadas en LaLiga SmartBank guerreando desde El Toralín, un estadio con capacidad para algo más de 8.000 hinchas.

El responsable de comunicación, Javier Santiago, ahonda en la importancia que ha tenido el despegue de la entidad para una región donde la clausura en 2018 del pozo Salgueiro enterró definitivamente cualquier rastro de una actividad que daba de comer a miles de familias y que venía decayendo desde los ochenta. “La minería era el gran orgullo de los bercianos. Y el fútbol, en cierta medida, lo ha restituido. En una zona que se intenta reconvertir hacia las energías renovables o el impulso de productos locales, como la fruta o el vino, el equipo también es un reclamo, una forma de visibilizar la ciudad”, explica. Una impresión a la que el presidente apostilla: “En Ponferrada solo hay dos cosas sagradas: la Ponferradina y la Virgen de La Encina”.

A la lista quizá habría que añadirle el nombre del número diez del equipo local. Para él, la decisión más difícil de su carrera fue convencer a su familia de abandonar el nido en Ponferrada para volar hasta Qingdao, una ciudad portuaria del noreste de China. La experiencia —“muy positiva y con una adaptación más fácil de lo que pensábamos pese a la distancia”, explica— duró poco, sin embargo. Al cabo de unos meses, Yuri estaba otra vez de vuelta en la ciudad donde su leyenda empezó. Donde todos le quieren y donde viven con preocupación el día que ya no esté, aunque el presidente incluso bromea con cederle su silla el día en que las fuerzas no le alcancen para meter goles.

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