¿Y si no arrasa, qué?

Cualquier locutor deportivo podría decirlo: no es ganar, sino sostenerse en la victoria, lo más complicado. Por eso, el avasallador triunfo de Andrés Manuel López Obrador y Morena, su partido, en las elecciones federales de 2018, significa ahora un reto enorme para el mandatario y los suyos, de cara a los comicios de la próxima semana. Porque es claro que quieren repetir una victoria tan holgada como la que obtuvieron entonces (la de los famosos treinta millones de votos) y refrendar, así, lo que han interpretado como un claro mandato popular para “transformar” el país según sus planes.

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