Sevilla rinde homenaje a Alberto y Ascen

A las cinco de la tarde. A esa hora estaban convocados los sevillanos para rendir homenaje a Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García Ortiz, asesinados por ETA hoy hace 21 años. En su memoria, el vicario general y deán de la Catedral de Sevilla, Teodoro León, celebró una misa en su memoria en la Catedral de Sevilla, a la que asistieron, además de familiares y amigos, las principales autoridades de Andalucía y de la ciudad.

Durante su homilía ante una repleta Capilla Real, el vicario general recordó que «en la vida y en la muerte somos del Señor. El 30 de enero de 1998 a Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa, Ascensión García Ortiz, les arrebataron la vida temporal. Desde un punto de vista humano, algunos pueden decir que con la muerte de ambos todo termina, sin embargo, desde un punto de vista cristiano creemos que comenzó para ellos la vida eterna. Por eso estamos aquí, porque creemos en la vida eterna». «Por la fe sabemos que Alberto y Ascensión no están muertos, sino que poseen la vida eterna», recordó.

Tras la celebración Eucarística, a las 17.50 horas los asistentes se dirigieron al lugar en el que se produjo el atentado en la calle Don Remondo, donde tras la oración del vicario general tomó la palabra Teresa Jiménez-Becerril quien agradeció a los asistentes su presencia, además lloviendo, en «esta maldita calle que ninguno de nosotros queremos pisar porque nos duele el alma reviviendo esa trágica noche en la que tres asesinos de ETA acabaron con la vida de Alberto y Ascen y destrozaron también las nuestras». La eurodiputada explicó que había querido llevar tres claveles en recuerdo de los que llevaba su cuñada aquella noche para que sus hijos celebrasen el día de la paz en el colegio, «día que mis sobrinos nunca celebraron. Por eso voy a trabajar por ellos, para que celebren una paz verdadera, que nazca de la memoria, la dignidad y de la justicia». Según Teresa, el primer clavel simboliza la memoria, «la que hacemos aquí hoy y no la del olvido y la mentira y la equidistancia que quieren imponernos los terroristas y sus cómplices para así, repartiendo culpas, poder blanquear 50 años de terrorismo de ETA y también el doble asesinato».

«A ETA no le debemos nada

Para la hermana del concejal asesinado, la culpa fue «el ser españoles» y por ello quiso simbolizar con un segundo clavel la dignidad, «la dignidad que trae la verdadera paz ¿hay algo más indigno que homenajear a terroristas? de verdad quienes lo merecen son Alberto y Ascen y el reconocimiento que les estamos haciendo hoy», dijo. «Que no nos hablen a nosotros de pasar página, no voy a pasar ninguna página mientras en el País Vasco se homenajee a Mikel Ansa, cerebro de ETA cuando asesinaron a Miguel Ángel, Alberto, Ascen, Muñoz Cariñanos y a tantas otras víctimas del terrorismo. Y nuestros valientes guardias civiles mientras son agredidos e insultados», dijo.

«La libertad aún no ha sido ganada en el País Vasco, mientras no llegue la libertad tendremos que seguir luchando», dijo. Cerró su intervención simbolizando con el tercer clavel «la justicia. Esa paz que tiene raíces en la justicia, y por justicia entiendo cumplimento íntegro de las condenas y que los terroristas colaboren con los 300 crímenes que siguen sin resolver, si no ningún beneficio, acercamiento o fin de la política de dispersión», añadió. «Lo repito una y mil veces, a ETA no le debemos nada. Nos deben ellos la vida de nuestros seres queridos, nos deben la vida de Alberto y Ascen, y mientras nos queden fuerzas nosotros, los que estamos aquí hoy, vamos a venir cada 30 de enero a honrar a quienes merecen ser honrados, porque ellos murieron asesinados por nuestra libertad, y porque representaban la unidad y la igualdad de todos los españoles. Por eso, por ello, por Alberto y por Ascen os pido que alcéis las voces y digamos viva la libertad, y viva España”, concluyó.

Oración del vicario general en la calle Don Remondo
Oración del vicario general en la calle Don Remondo – J. M. Serrano

«Una huella perpetua en Sevilla»

A continuación el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, tomó la palabra para «reconocer la memoria de nuestro concejal y su mujer, y hacerlo en esta dramática calle en la que fueron asesinados por terroristas de la banda ETA, y hacerlo un año más reconociendo que fue su condición de servidores públicos las que le causaron ser objetivo de esos asesinos. Lo hacemos cada año -y ya van 21- reconociendo que su labor y su servicio les costó la vida. Pero sobre todo dejó una huella perpetua en esta ciudad de Sevilla, en la corporación municipal, en quienes le acompañaron, en la profesión con Ascensión, y en todos y cada uno de los sevillanos que desde entonces no nos podemos quitar nunca de la memoria su recuerdo. Que podamos un año más sentir el orgullo de ser sevillanos y el orgullo de haber tenido vecinos como ellos: Alberto y Ascensión. Por ellos», señaló.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, cargo que participaba por primera vez en este acto, dijo que «durante muchos años he podido asistir a este acto en recuerdo de dos personas que estaban en plenitud de su vida, con enorme vocación de servicio público y con una defensa férrea de lo que eran sus creencias: libertad, democracia, pluralidad y la integridad de nuestra nación que es España. Hoy vengo como representante ordinario del estado en nuestra comunidad autónoma y como presidente de todos los andaluces. En nombre de todos los andaluces quiero manifestar el enorme recuerdo a la enorme dignidad que supone el acto que realizamos hoy. Dos personas que dieron su vida por todos y cada uno de nosotros». Para el presidente, «este acto es un acto de memoria, pero también de dignidad y un acto que como bien decía Teresa reclama justicia. Esa justicia que tiene que llegar a tantas familias rotas por el terrorismo asesino de ETA. Además nos sirve también para recordar que llegar adonde hemos llegado, a tener un estado democrático de derechos y libertades, ha costado mucho sacrificio que jamás debemos de olvidar», dijo.

«Aquella noche en la que a todos nosotros se nos paró la respiración durante algunos segundos, supuso sin duda alguna un antes y un después en la propia consciencia colectiva del país, y sin duda alguna para toda Andalucía, de manera muy especial para Sevilla. Un antes y un después que no podemos olvidar, que no debemos olvidar, que no queremos olvidar, y por eso vamos a trabajar todos. Para que esa memoria, esa dignidad y esa justicia estén presentes en todos y cada una de nuestras acciones cotidianas, actos públicos y recuerdos».

«Dos mártires de la libertad»

La noticia del atentado, fue «terrorífica y durísima. Pero al mismo tiempo «nos fortalece saber que hay personas como Alberto y Ascen dispuestos a darlo todo, incluso la vida, en beneficio de los demás. Un año más, y serán muchos, muchísimos, los años que estaremos aquí, y yo estaré aquí mientras sea presidente de todos los andaluces para aportar ese granito de arena en ese acto de dignidad, de todos los andaluces, de todos los españoles, que supone recordar a dos bellas personas, dos grandes personas, dos mártires de la libertad como Alberto y Ascensión».

Tras las palabras del presidente de la Junta de Andalucía, a las 18.10 horas dio por concluido el acto. Mientras los periodistas y cámaras recogían sus bártulos, tan solo Soledad Becerril permanecía ante la placa que recuerda el asesinato de Alberto y Ascen hace ahora 21 años.

Al homenaje de este miércoles asistieron, además de las autoridades mencionadas anteriormente, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; Juan Ignacio Zoido, Patricia del Pozo, Jaime Raynaud, Juan Carlos Cabrera; Francisco Serrano, Javier Arenas, Beltrán Pérez, Alicia Martínez, Ignacio Flores, Juan Bueno, Ricardo Villena, Rafael Belmonte, Curro Pérez, Juan Manuel Albendea, Soledad Becerril, José Joaquín Gallardo, Ricardo Tarno, Alberto Díaz, Amidea Navarro, Evelia Rincón, David Antequera, Luis Miguel Martín Rubio, así como demás miembros del patronato de la Fundación Jiménez-Becerril.

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