Sanidade culpa al Ministerio de abocar al uso de médicos sin MIR

Apenas cinco días de recorrido ha tenido el borrador del Servicio de Salud de Castilla y León con el que la Junta pretendía abrir la puerta de forma oficial y reglada a la contratación de graduados en Medicina sin capacitación MIR (el sistema de formación de al menos cuatro años de residencia reconocido en España para el acceso a la especialización médica).

El consejero retiraba este miércoles la propuesta tras el rechazo masivo de organizaciones profesionales y sindicales, pero su movimiento ha evidenciado las serias dificultades que encuentran las comunidades para dar respuesta a las necesidades de personal de sus servicios en el escenario actual de déficit de médicos (localizado en determinadas especialidades y ubicaciones poco atractivas, según el estudio de necesidades promovido desde el Ministerio).

La propuesta del Gobierno castellanoleonés también ha puesto sobre la mesa una práctica —la contratación de médicos sin MIR— restringida por la legislación española, pero utilizada con mayor o menor transparencia en determinados territorios. «En Canarias llevan muchísimo tiempo haciéndolo», apunta el presidente de CESM-Galicia, José María Escudeiro, exponiendo cómo la normativa vigente únicamente permite la contratación de médicos sin especialidad en circunstancias excepcionales. «Lo que da garantía al sistema es que estas personas estén formadas en el sistema MIR», defiende Escudeiro Soto, quien en todo caso considera necesario ampliar el número de plazas MIR y, sobre todo, repensar el mapa de recursos. La política de diseño de centros, afirma, está muy contaminada por intereses partidistas y localistas. «Si hacemos una redistribución racional y técnica quizá nos llevemos la sorpresa de que no faltan tantos médicos», sostiene.

CESM-Galicia no tiene constancia de la contratación en el territorio gallego de médicos sin especialidad MIR. Tampoco, apunta el representante sindical, el recurso a esta bolsa de profesionales sin posibilidad de ejercicio que deja el desfase anual entre titulados egresados de las facultades e incorporados al sistema MIR se ha presentado hasta la fecha como alternativa en las reuniones con la Consellería de Sanidade.

Cuestionado sobre el borrador manejado por Castilla y León, el departamento que encabeza Jesús Vázquez Almuíña «defiende de forma clara e inequívoca el sistema MIR para las contrataciones», aunque, añade, «entiende que la falta de agilidad por parte del Ministerio en la resolución de las plazas que se le demandan aboque a otras comunidades autónomas a recurrir a esa vía». Fuentes de la Consellería recuerdan al respecto que Vázquez Almuíña presentó formalmente la pasada semana a la ministra su petición de un MIR extraordinario para especializar a titulados en Medicina Familiar y Comunitaria y Pediatría ante las acuciantes necesidades de refuerzo en la Atención Primaria y ha reclamado un aumento de las plazas reconocidas al Sergas para formar especialistas.

No condenar la calidad

El decano de la Facultad de Medicina de Santiago, Julián Álvarez Escudero, considera un despropósito el recurso a médicos sin MIR. «El que hace la ley no puede hacer la trampa», afirma, considerando pertinente una reevaluación de la reforma del sistema universitario que trajo consigo la implantación de los grados. «El grado no te profesionaliza, sales de la facultad y no puedes ni prescribir una aspirina», ilustra. Emplaza también ha situar el debate con rigor —«el mantra del déficit de médicos sólo es válido en determinadas especialidades, en otras tenemos especialistas que no encuentran colocación», dice— y llama a la tranquilidad indicando que en cinco años las facultades habrán formado a 35.000 nuevos graduados y el sistema MIR a más de seis mil especialistas cada año. Pide que la preocupación actual en torno a la insuficiencia de profesionales no conduzca a una pérdida de la calidad de la formación y no condene una reforma necesaria en el sistema MIR: los avances en la medicina, apunta, han hecho que en muchas especialidades la duración se haya quedado corta.

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