Sánchez se vuelca con Pepu para que su rival se aparte y no haya primarias

Sin el más mínimo disimulo tanto Moncloa como Ferraz se vuelcan desde el primer momento con la precandidatura de Pepu Hernández para ser el cabeza de cartel del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. El objetivo es evitar cualquier sorpresa en el caso de que finalmente haya unas primarias, algo que prefiere evitarse aunque en estos momentos de da por hecho.

Estaba asumido que el presidente del Gobierno se iba a reservar la potestad de designar al candidato en la capital de España. Pero la supremacía en el espectro de la izquierda de la alcaldesa Manuela Carmena, que ya dejó al PSOE en 2015 en mínimos históricos, ha dificultado a Sánchez la búsqueda de su candidato. Esas dificultades, unidas a la deriva descendente del partido en la capital, sembraron el caldo de cultivo para que ya en el mes de octubre Manuel de la Rocha, exalcalde de Fuenlabrada e histórico de Izquierda Socialista, decidiese a sus 72 años dar el paso para presentarse a las primarias. Una tarea en la que lleva meses trabajando.

En Ferraz defienden que hace cuatro años Carmena se presentó apenas tres meses antes de los comicios. Por lo que consideran que «no vamos tarde» y que se ha logrado el efecto deseado de lograr un fuerte impacto. Pero lo cierto es que esa incertidumbre ha generado malestar en el PSOE madrileño. Y aunque tanto el exseleccionador de baloncesto como otros cargos del Gobierno o del partido han puesto en valor en las últimas horas el hecho de que habrá primarias, lo cierto es que el interés del oficialismo por que esa contienda no se produzca es muy elevado.

Mensajes para la retirada

De momento en privado y desde Ferraz ya se traslada la idea de que De la Rocha retire su candidatura: «Hay que ser generoso», apuntan desde el PSOE. Y tampoco se descarta que pueda intentarse algún tipo de acuerdo con él para buscarle acomodo en algún otro puesto. También se desliza que su tiempo ha pasado: «Fue alcalde en las primeras elecciones tras la Transición», recuerda una persona de la dirección. Y aunque Pepu Hernández cumplirá en unos días 61 años, la edad de De la Rocha genera también dudas en el sentido de que se considera que puede entenderse como «una copia» de Manuela Carmena.

Se apela también a su «cultura de partido» para que no fomente la división dentro del PSOE-M, una federación que no necesita muchos alicientes para la confrontación. Esa cultura de partido podría llamarse también espíritu familiar en este caso. Su hijo, también Manuel de la Rocha, es el Director General del Departamento de Asuntos Económicos de la presidencia del Gobierno.

Además de estos mensajes soterrados, Ferraz y Moncloa están explicitando por la vía de los hechos un apoyo cerrado a Hernández para evitar que la militancia pueda interpretar la neutralidad como una carta blanca en las votaciones. En un acto sin precedentes, el presidente del Gobierno va a presentar el domingo a Hernández en un acto en Madrid. Hasta entonces el precandidato, a quien el partido ya ha puesto un responsable de Comunicación para trabajar con él, no va a tener ninguna presencia pública, según aseguran desde Ferraz, para que su primera aparición pública sea en un acto de partido con los militantes. Desde Ferraz justifican lo que supone una interferencia clara del secretario general en la campaña de primarias por el hecho de que «Pepu se lo ha pedido». Cuestionados por si Sánchez arroparía de forma similar a De la Rocha si éste se lo pidiese se intenta evitar un posicionamiento: «Sinceramente no creemos que se lo pida», apuntan con cierta sorna.

Pese a estos apoyos explícitos a su rival, De la Rocha no tira la toalla e insistió ayer en su intención de presentarse, asegurando que tras la designación de Hernández ha recibido «cientos de mensajes» de militantes para que siga adelante. Desde Ferraz saben que no pueden obstruir de manera explícita sus intenciones. Precisamente porque temen que el espíritu insurrecto de las bases que Sánchez usó en su favor en 2017 se les pueda volver en contra en unas bases hartas de la injerencia de la dirección federal al designar candidato y también con el cese fulminante de Tomás Gómez en 2015 como líder regional. Esto último generó un caldo de cultivo contrario a Sánchez en esta federación que de haber votación podría canalizarse hacia su rival.

El papel de las bases

El día después del anuncio, el primer balance que hacían en Moncloa era muy positivo porque interpretan que se ha agitado la campaña y que los sondeos que se manejaban hasta la fecha «ya no valen». En Ferraz, donde siempre han existido reticencias sobre la influencia en Sánchez del núcleo monclovita que pivota sobre Iván Redondo, se intentan reducir estas presiones sobre el presidente del Gobierno asegurando que se ha tratado de una decisión personalísima de Sánchez por la relación previa que mantenía con Pepu Hernández.

Además de los mensajes que apuestan por que De la Rocha tire la toalla y el apoyo que le brindará Sánchez el domingo, ayer varios miembros del Gobierno mostraron su apoyo al candidato designado. La vicepresidenta Carmen Calvo aseguró que Pepu Hernández, sin ninguna experiencia en política, «aporta al proyecto socialista» y «forma parte del refresco y de la normalidad». Y para defender que se recurra a un independiente hizo una reflexión general sobre los partidos políticos que hablaba muy mal del PSOE en Madrid: «Quizás la debilidad es que tienen muy pocos militantes».

De la Rocha va a jugar la carta opuesta, la de ser el candidato de la militancia, exigiendo «neutralidad» a la dirección federal y regional y reivindicando su condición de «militante» frente a los candidatos independientes.

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