Rincones fascinantes por explorar para viajeros con ganas de aventura

A los GPS les pasa lo mismo a la hora de localizar un alojamiento rural en el interior de Mallorca que un asentamiento en la costa este de Groenlandia. No les vale con el nombre del sitio para ubicarlo, necesitan sus coordenadas. A la mayoría de destinos a los que viajamos lo hacemos en coche, tren, avión y barco, excepto a Santiago de Compostela, ciudad a la que los peregrinos llegan andando o pedaleando. Hay otros sitios a los que solo se puede acceder a bordo de un sumergible, como a la fosa de las islas Marianas, una depresión del fondo marino en el Pacífico que alcanza los casi 11.000 metros de profundidad. A otros solo llegan sondas, como a la heliopausa, una zona entre el sistema solar y el espacio interestelar, a 22.000 millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Muchos más que los que recorrió bajo el agua el Nautilus de Julio Verne, el autor nantés que imaginó antes que nadie un mundo subacuático y la llegada del hombre al centro de la Tierra y a la Luna. Viajes que, más de 150 años después, siguen considerándose tan extraordinarios como de ficción.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!