Que será de River el día después de Gallardo

Marcelo Gallardo, ganador de 10 competencias como entrenador de River. Fuente: AP

Marcelo Gallardo es el mejor técnico de nuestro medio. Y es, también, el mejor de la historia de River. Asumió hace cinco temporadas y transformó no sólo la leyenda millonaria: tuvo un impacto mayúsculo en la otra vereda, con triunfos y vueltas olímpicas irrepetibles. Crece, se reinventa, se prepara, vuelve a empezar. Planifica, se exige, motiva. Y gana, gana todo lo que los demás desean ganar.

Esconde rencillas, multiplica virtudes, apuesta, arriesga y, también, se equivoca. Más de lo que parece y, en esa travesía, está su secreto mejor guardado: sabe exactamente qué cambiar en el próximo paso. La selección se lo pierde por las rencillas en la cúpula de otro tiempo. River, ahora mismo, construye el prólogo de la nostalgia. Y ese es el efecto fatal: todo lo bueno, algún día, se termina. Cinco temporadas, diez títulos, equipos competitivos con diversos nombres propios, esquemas que no se encasillan en la ideología que atrasa, no duran una vida. River -el mundo River, jugadores, dirigentes, hinchas- debe empezar a trabajar ahora mismo en el día después.

«No sé hasta dónde vamos a seguir insistiendo, es algo que genera búsquedas permanentemente y uno no sabe hasta cuándo va a buscar. Hay momentos para todo; ahora es éste: las vacaciones, descansar y a fin de año valorar nuevamente dónde estamos parados». Ya lo avisó alguna vez y se quedó: lo que continuó, fue la página más maravillosa de la historia del club, una noche en el Bernabéu. Pero no siempre se debe esperar que la pasión gobierne su estado: un día, verdaderamente, la energía lo va a comprimir al límite. O será el desafío en el seleccionado. O será en un gigante de Europa. El Muñeco no puede esconder su progreso, más allá del afecto por River, un club que era inmenso antes de su arribo y que ahora, a partir suyo, tiene jerarquía internacional.

Sabe River que ningún reemplazante va a estar a su altura. Si es un hombre de la casa, pagará un costo demasiado alto. Si es un personaje de otro ámbito, sufrirá desde el primer paso en falso. Falta un largo camino hacia diciembre y hay otra Libertadores dando vueltas. Pero River ya debe (o debiera) estar pensando en el día después de mañana. Hoy mismo.

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