¡Qué lujo!

La gente abandonada sabe que el abandono empieza en la cocina y en el cuarto de baño. Un día dejas los platos y las sartenes sin fregar, otro no retiras los pelos que han quedado en el lavabo o la bañera y al poco dejas de hacer la cama. La desorganización te molesta una semana, pero al fin te acostumbras y esos pequeños nidos fundacionales de mugre empiezan a extenderse con voluntad de alcanzar el pasillo y, desde él, el resto de las dependencias de la casa. Las bolsas de la basura, por su parte, se han ido acumulando en el recibidor y llega un momento en el que vives, literalmente hablando, en un estercolero sin que seas consciente de ello.

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