Podemos se blinda en su sede para cerrar la herida de Errejón

Podemos se encerrará hoy a cal y canto en su sede para tratar de dirimir la mayor crisis interna que se recuerda en el partido de Pablo Iglesias. Por primera vez, el número 2 de la madrileña calle de Princesa se convertirá en testigo de excepción de una reunión que marcará un antes y un después en el destino de esta formación política.

El Consejo Ciudadano Estatal que se celebra este miércoles en nada se parece a los anteriores. Si habitualmente Podemos se reúne para estas citas en el Círculo de Bellas Artes con una cobertura mediática continua –incluso podían seguirse en directo por internet algunas de las intervenciones–, esta vez se refugia en su guarida sin permitir el acceso de los medios de comunicación.

Fuentes de Podemos justificaron ayer el hermetismo y oscurantismo de la cita por lo especial de la situación. El plantón de Íñigo Errejón y su anuncio de que concurrirá a las próximas elecciones autonómicas como candidato de Más Madrid, y no de Unidos Podemos, abrió una brecha en el partido que aún no ha encontrado cura doce días después de que la misiva del ex número dos de Podemos y de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, tambalease Podemos.

A partir de las 16.30 horas, los máximos dirigentes de Podemos están llamados a debatir sobre cómo afrontan esta fuga de Errejón. Desde la dirección insisten en que este Consejo Ciudadano pretende «escuchar y lanzar un mensaje de unidad» a todos los territorios y a toda la militancia. No obstante, ayer Ione Belarra, portavoz adjunta del grupo confederal de Unidos Podemos en el Congreso, afirmó que no tendría «mucho sentido» que hoy Errejón, con asiento en este Consejo Ciudadano, decidiese acudir. A él no quieren escucharlo. Y es que el lunes la portavoz de Podemos en la Cámara Baja, Irene Montero, también quiso dejar claro que su antecesor en el cargo rompió con su movimiento «muchos puentes y muchas confianzas».

Desde el entorno de Errejón, al cierre de esta edición, aseguraron a este diario que aún está valorando si asistir o no al sanedrín de Podemos. Se desconoce también si se presentará a la cita el propio secretario general, Pablo Iglesias, que sigue de baja por paternidad.

En la reunión se planteará la opción de consultar a las bases si quieren integrarse en la lista de Errejón

Este Consejo Ciudadano Estatal busca cortar de raíz la avalancha de críticas internas que recibió la Ejecutiva de Podemos por su idea de combatir el desplante de Errejón con un candidato alternativo en Madrid. Ningún miembro del partido quiso dar el paso adelante y dar la batalla a su compañero en una región en la que tendrán difícil competir por el segundo puesto en los comicios de mayo.

La primera en mostrar su desacuerdo con los pasos emprendidos por la dirección de Iglesias fue Carolina Bescansa, cofundadora de Podemos. Pero las alarmas no se encendieron en la formación morada hasta que Izquierda Unida y Equo se desmarcaron del rumbo trazado por Podemos y reclamaron buscar una lista unitaria con Más Madrid.

Con todo, el punto de inflexión se produjo el viernes cuando la dirección vio cómo se le abrían dos frentes a la par. Por un lado, el secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina, reunió a otros nueve líderes regionales en Toledo para reclamar «unidad y responsabilidad» ante el camino hacia la segregación dibujado por Iglesias con su carta a la militancia; por otro, Ramón Espinar, afín a Iglesias y rival de Errejón en la Comunidad de Madrid, dimitió como secretario general de la región, portavoz en el Senado y diputado autonómico por su desacuerdo con entrar en liza con Más Madrid en las elecciones.

Giro en el discurso

El lunes Montero viró radicalmente el discurso de Podemos en el Congreso y abrió la puerta a que «los compañeros de Madrid» y los «inscritos» decidan finalmente si compiten contra Errejón o buscan integrarse en su candidatura. Belarra hizo ayer suyo el discurso de Montero, ratificando este nuevo posicionamiento oficial, a la espera de que el Consejo Ciudadano Estatal despeje hoy la incógnita y Podemos decida si cede ante las voces críticas y consulta a la militancia regional, o levanta de nuevo la bandera del «Íñigo no es Manuela».

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