Nuevas reinas del grito

El abrupto despertar feminista que vivió Hollywood tras el pussygate de Trump y las distintas ramificaciones del caso Weinstein se ha traducido, tres años más tarde, en un cambio cosmético en lo que afecta a las cuestiones de representación, más impulsado por los departamentos de marketing que por las convicciones políticas, y cuyos resultados aguantan mejor el análisis numérico que el cualitativo. A la espera de descubrir qué han hecho directoras como Cate Shortland y Chloé Zhao, últimos fichajes de los estudios Marvel, el giro proclamado en aquellos Globos de Oro de 2018 a los que todo el mundo acudió vestido de negro —un gesto bienintencionado, pero que traducía una concepción risible de la militancia y que nadie se atrevió a reproducir, solo un mes después, en esa alfombra roja de primera división que son los Oscar— se ha visto reducido a un puñado de películas que aprueban con creces el test de Bechdel y que también superarían la criba de las nuevas reglas de la Academia, incluso si su contenido roza la abyección. ¿Es más feminista Ocean’s 8, de Gary Ross, que Beau travail, de Claire Denis, pese a que en la segunda no haya una sola mujer protagonista? La pregunta es retórica.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!