Nueva escalada de tensión entre Puigdemont y Junqueras en vísperas del juicio por el 1-O

La relaciones entre el expresidente catalán Carles Puigdemont y su antiguo «número dos», Oriol Junqueras, siempre han sido complicadas. Lo eran cuando ambos compartían el gobierno de la Generalitat e incluso grupo parlamentario (Junts pel Sí, fórmula electoral que unió momentáneamente a Convergència y ERC, dos formaciones tradicionalmente antagónicas) y lo siguen siendo ahora.

Mientras Puigdemont huía a Bélgica, Junqueras aceptó su detención y en las próximas semanas será juzgado en el Supremo por su implicación. Esta «huida» sigue envenenando las relaciones entre ambos. Este martes, Junqueras lanzó una puya al «expresident» al asegurar, en una entrevista con el rotativo francés «Le Figaro» que decidió quedarse en Cataluña tras la proclamación de la independencia de 2017 «por sentido de responsabilidad» hacia la ciudadanía catalana.

Las palabras de Junqueras, que aludían de forma directa a la fuga que protagonizó Puigdemont mientras buena parte de su gabinete era detenido, no gustaron al exalcalde de Gerona, quien en los últimos meses había tratado de acercar posiciones con el dirigente republicano. La respuesta de Puigdemont a las palabras de Junqueras no se hicieron esperar e hicieron anticipar la enésima escalada de tensión entre dos dirigentes cuyas formaciones integran una misma coalición de gobierno: el ejecutivo autonómico encabezado ahora por Quim Torra.

Así las cosas, el expresidente aprovechó un acto en Dublín para hacer una advertencia: Tendrá paciencia hasta la sentencia del juicio del 1-O, «Después cada uno explicará lo que tenga que explicar», sentenció. Asimismo, apunto que cada dirigente independentista sabe «dónde estaba y lo que hizo» en los turbulentos días que condujeron a la «proclamación» de la secesión en el Parlament. «Cada uno explicará lo que tenga que explicar», resumió.

Choque personal y familiar

Este es el enésimo choque entre Puigdemont y Junqueras. En el pasado, las acusaciones cruzadas han implicado incluso a sus respectivas familias. No en vano, según reveló la mano derecha de Puigdemont en el Govern, la portavoz Elsa Artadi, Junqueras estuvo un largo tiempo sin contestar las cartas que le mandaba el expresidente a prisión. Asimismo, desde el entorno del líder de ERC se quejaron de que tras su encarcelamiento, Puigdemont nunca llamó a la esposa de Junqueras para expresarle su apoyo.

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