Las islas Aran, en territorio ‘Gaeltacht’

Acantilados de vértigo, fortalezas milenarias y, sobre todo, buena parte de la esencia de la Irlanda más tradicional. Así son las islas Aran, tres pedazos de piedra viva habitados por poco más de 1.300 personas que emergen en el océano Atlántico muy cerca de la costa irlandesa, desde la que se pueden divisar cuando se circula por la Wild Atlantic Way, la carretera que bordea los acantilados del oeste. Las islas Aran estaban abocadas a ser meros puntos en el horizonte hasta que, en 1934, el cineasta norteamericano Robert Flaherty las sacó del anonimato con el documental Man of Aran, en el que reflejaba la esforzada supervivencia de sus habitantes a comienzos del siglo XX. La película, que obtuvo un premio en la Mostra de Venecia de aquel año, retrató a estas islas de agreste paisaje como un lugar casi mítico en el que escritores como William B. Yeats y John M. Synge se refugiaban en busca de inspiración y en la que el gaélico, la lengua originaria de los irlandeses, encontró refugio ante el empuje del inglés. No hay que olvidar que las Aran son consideradas Gaeltacht, zona de habla irlandesa. Por eso en esta ruta nos cruzamos con carteles que solo entienden de gaélico y en los servicios de caballeros no pone man sino fear.

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