La vuelta del público a los estadios: una inyección de 1.000 millones para el deporte profesional | Compañías

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha anunciado este jueves que el público podrá volver a los estadios y pabellones de la Liga y la ACB desde la primera jornada de la próxima temporada, prevista para agosto en el caso del fútbol, y sin limitaciones de aforo. “Volvemos a la normalidad en cuanto a la afluencia de público a nuestros estadios, para el comienzo de la Liga y de la ACB”, ha avanzado.

Siempre, eso sí, que las comunidades autónomas no digan lo contrario. Lo anunciado este jueves supone la eliminación del artículo 15.2 de la ley de nueva normalidad, que dejaba al Ejecutivo central, a través del Consejo Superior de Deportes, la competencia para limitar la afluencia a los recintos en el deporte profesional. Por tanto, serán los gobiernos autonómicos los que decidan si imponen algún tipo de restricción.

Esto supondrá un primer paso a la vuelta a la normalidad después de casi un año y medio de gradas vacías, salvo en las últimas jornadas disputadas en mayo y junio. Entonces, el CSD permitió el acceso en recintos ubicados allí donde la situación epidemiológica lo permitía y con un máximo de 5.000 personas. Por contra, las comunidades autónomas sí permitían la presencia de una mayor cantidad de público en las competiciones no profesionales, lo que suscitó las quejas de la Liga y ACB. También el estadio de La Cartuja, en Sevilla, está acogiendo partidos de la Eurocopa con un tope de 16.000 espectadores, un 25% del aforo disponible a exigencia de la UEFA.

En caso de que el público pueda volver con normalidad a los recintos deportivos, esto supondrá un balón de oxígeno de casi 1.000 millones para ambas competiciones, principalmente para la Liga. Según los datos de las últimas temporadas, la venta de abonos y de taquilla en los días de partidos tanto en Primera como en Segunda División generó unos ingresos totales de casi 950 millones de euros. En concreto, de 948 en la temporada 2018-2019, última disputada con normalidad de principio a fin, según datos de la Liga  y PWC. Esa cifra bajó a 789 millones en la temporada siguiente, disputada a puerta cerrada en el último tercio de la competición, y la estimación para la 2020-21 recién finalizada era de 271, aunque esta contemplaba la presencia de público en las últimas jornadas. Con estas previsiones, el fútbol profesional ha perdido el 70% de los ingresos generados por esta vía, algo que ha obligado en los últimos meses a la búsqueda de financiación externa para compensar el agujero.

Un socavón que han sufrido todos los equipos, pero especialmente los más grandes, que cuentan con los estadios de mayor aforo y que tienen menos dependencia de los derechos televisivos. El Real Madrid presupuestó para la temporada 2020-2021 unos ingresos por abonos y taquilla de 9,5 millones, cuando en la de 2018-2019 generó 145 millones, casi un 20% de su facturación total, según el informe Football Money League de Deloitte. En el caso del Barcelona, esta cifra era de 160 millones, también un 20% de su presupuesto, y en el Atlético de Madrid 60 millones, un 16%.

En el caso de la liga profesional de baloncesto, la ACB, supone recuperar cerca de 35 millones de euros de ingresos. Como muestra el informe Balance de la situación económico-financiera del baloncesto español 1999-2019, elaborado por el CSD, en la temporada 2018-2019 el dinero generado por taquilla y abonados llegó a 33,5 millones, un 15% más que en el año anterior, y la cifra más alta de la historia. De hecho, estos ingresos no paraban de crecer desde la temporada 2013-2014, y suponen más del triple de lo que reciben los clubes de la ACB por los derechos televisivos. Es la partida más importante de su presupuesto solo superada por la publicidad y los acuerdos comerciales.

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