La simplificación de la escena electoral

GK Chesterton puso en marcha la liga distribucionista, que era un movimiento de opinión dirigido a superar la “catastrófica simplificación” de la escena social. Que tan sólo se resumía en el enfrentamiento entre bloques; capitalismo vs socialismo, propiedad pública vs propiedad privada, izquierdas vs derechas…

Un siglo después seguimos socialmente, por culpa de la baja clase política, divididos más electoralmente que socialmente en dos bloques confrontados. Los políticos hacen una política de comunicación más que simplificada, apelando a la emoción, a la identificación, al tomar partido por algo que más por la razón. El discurso “anti lo que sea” o “en contra de” se está convirtiendo en una máxima. La sociedad civil real, la no ideologizada, lamenta la poca altura de miras. Cansados de que se les trate como “simples” y sólo apelen a ellos en tiempos de “sobredosis” electorales como la que se nos viene encima.

Imagen de Ximo Puig tomada este jueves en las Cortes Valencianas
Imagen de Ximo Puig tomada este jueves en las Cortes Valencianas – EFE

La política de egos, de sucesiones de los peores resultados electorales de los principales partidos clásicos, los fraudes de las opciones que se presentaron como “nueva política” y los nuevos populismos, que cuatro años después han fermentado a la otra orilla del río ideológico hacen, como decía Chesterton, que la sociedad esté totalmente polarizada, la escena política simplificada en bloques y la sociedad civil normal pasota o desencantada.

Los actores políticos, por el contrario, son los mismos de siempre con siglas nuevas y las alianzas se realizan más pensando en la supervivencia personal, del que no ha trabajado en su día en el sector privado y quiere seguir mamando de la teta pública, que en el interés general. El pacto de Unidas Podemos, donde todos los jefecillos son hombres, es un claro ejemplo de necesidad mutua para intentar tapar un descalabro monumental tras una legislatura llena de contradicciones y deserciones. Como bien explicó Antonio Montiel, que la formación morada representa el viejo izquierdismo rancio y renegando de los personalismos y de los egos de sus líderes, Iglesias y Errejón, que mantienen una visión centralista del Estado.

Estamos empezando a vivir una época donde nuestros gobernantes presiden los principales puestos de la Administración con el mínimo respaldo social, en número de votos. Cada vez prima más coger el poder a cualquier precio y pasar soberanamente de la autocrítica. Le pasó a Ximo Puig en 2015, le ha pasado a Juanma Moreno en Andalucía….partidos que se van desangrando pero han conseguido auparse a los gobiernos y todo indica que puede suceder lo mismo tanto en las generales de abril como en las municipales y autonómicas de mayo.

La política de selfie o de titular fácil en clave electoral más que en crear un proyecto a largo plazo, por encima de siglas, que haga más fácil la vida de nuestro vecinos…..en fin empezamos marzo.

Guillem BertomeuGuillem Bertomeu

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