La deuda del Madrid con la Copa del Rey

Tras un enero intenso para el cuerpo médico del Real Madrid, febrero se asoma con muy buenas noticias para Solari. A excepción de Vallejo, cuyos problemas musculares están siendo un quebradero de cabeza en su corta carrera deportiva, el entrenador blanco ya tiene a su disposición a la totalidad de la plantilla. Bale, autor del cuarto gol ante el Español, regreso el pasado domingo tras un mes lesionado. Asensio también está disponible, aunque hasta hoy no se sabrá si Solari lo incluye en la convocatoria. Y Keylor, tras un par de semanas parado, apunta a titular esta noche en Montilivi. Hasta Ramos, sustituido contra el Español en el descanso, está apto para jugar ante el Girona, el la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey: «Sergio está bien. Por suerte, solo ha sido un susto porque recibió un golpe muy fuerte. Se ha recuperado bien y se está entrenando con normalidad», reveló ayer Solari.

Sentar a Vinicius

Llega justo a tiempo esta magnifica noticia, con las semifinales de Copa en el horizonte y el regreso de la Champions fijado para dentro de dos semanas. Para Solari, contar con todos sus jugadores no es un marrón, sino un plus para el equipo: «Cada partido tiene sus características y tenemos muchos por delante. La gran noticia es que casi todos, menos Vallejo, que además está muy cerquita de estar de vuelta, están con nosotros y están disponibles, y esta situación genera esa competencia interna tan saludable para cualquier plantilla».

En Montilivi, tras unas exigentes semanas donde su rendimiento ha explotado, Vinicius podría tener descanso, coyuntura idónea para Bale, necesitado de minutos. El galés, clave para Solari, vuelve de su enésima lesión con un hándicap inesperado. Es complicado asimilar que ahora el galés pueda sentar en el banquillo al futbolistas más en forma de la plantilla: «¿Vinicius o Bale? Cada partido tiene sus detalles e iremos decidiendo según las circunstancias. Lo bonito es tener competencia».

El Madrid se presenta hoy en Girona con un 4-2 de la ida que le hacer ser optimista para avanzar ronda y estar en unas semifinales que no alcanza desde 2014. Ese año, con Ancelotti en el banquillo, el Madrid ganó su última Copa y desde entonces su papel en el torneo ha sido discreto. Tanto como en los últimos 25 años, donde solo ha levantado el título en dos ocasiones. El mencionado de 2014 y en 2011, con Mourinho. El anterior a ambos ya data de 1993, en el ocaso del Madrid de la Quinta de Buitre. Una deuda de los blancos con la Copa, en los que sus 19 títulos se quedan escasos al lado de los 30 del Barcelona, ganador de las cuatro últimas ediciones.

Para comenzar su reconciliación con la competición, el Madrid debe sellar hoy su pase ante un Girona consciente de que está ante la oportunidad de su vida. Si cae eliminado, nadie le pondrá pegas, teniendo en cuenta su meritorio camino copero. Si obra la remontada, seguramente materializará el mayor éxito de la historia del club catalán: «Tenemos alguna posibilidad de conseguir lo que sería una proeza histórica. Daremos lo mejor de nosotros ante una oportunidad bonita y única que queremos aprovechar. Veremos hasta dónde nos lleva la ilusión», explica Eusebio Sacristán.

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