La ciencia no se negocia, la política sí

Cuenta el profesor Pedro Arrojo que hace unos años, en el Consejo de la Cuenca del Ebro, debatiendo el Plan Hidrológico de Cuenca, a uno de los asistentes se le ocurrió someter a votación la existencia del cambio climático. Ni cortos ni perezosos, responsables políticos de distintas administraciones, agricultores, representantes de empresas hidroeléctricas y algún que otro ecologista asombrado, alzaron sus manos para decidir si existía el calentamiento global. Hoy este episodio daría para una viñeta de El Roto, pero quizá no estemos muy lejos de reproducir el esperpento.

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