Intercambios y sospechas

Tras ocho años de negociaciones, China firmó la semana pasada su incorporación al tratado comercial más ambicioso del mundo, el RCEP, que cubre un mercado de más de 2.000 millones de personas y abarca un tercio de la economía mundial. Entre los socios firmantes se encuentran diez países de la ASEAN, además de Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur. El acuerdo supone una clara victoria para Pekín, que a partir de ahora gana hegemonía frente a Estados Unidos. Más allá del alcance económico de la operación, limitado por la retirada de la India el año pasado, el tratado, valora Hung Tran, del Atlantic Council, simboliza la creciente influencia de China en el Sudeste asiático, que a partir de ahora podrá aplicar sus normas y criterios en una de las regiones más dinámicas del planeta.

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