FC Barcelona Real Madrid: ElClásico: una historia de cine | Es LaLiga en EL PAÍS

A un lado, Messi, Ansu Fati y Piqué. Al otro, Ramos, Benzema y Courtois. Estas serán las grandes estrellas del elenco que protagonizará el sábado 24 de octubre el estreno más esperado del año: ElClásico. Pensado como una gran superproducción, con 31 cámaras, grafismos en tres dimensiones y una audiencia potencial de 650 millones de espectadores, este partido aspira a ser la gran epopeya en un tiempo en el que las salas han aplazado los taquillazos a causa de la pandemia. Durante 90 minutos, los jugadores del FC Barcelona y el Real Madrid se convertirán en esos héroes por cuyo destino suspiran aficionados de todo el planeta, sustituyendo la emoción con la que seguirían el desenlace de una ficción. Pero no será la primera vez. Fútbol y cine, dos espectáculos que empezaron a encandilar a las masas casi al mismo tiempo, tienen una historia íntima que se remonta cien años atrás y en la que abundan ejemplos de ambos clubes que han saltado del verde a la gran pantalla.

El pionero, el que por primera vez une los dos mundos, se llama Juan Torena. En realidad ese es el nombre que se dio Juan de Garchitorena de Carvajal, nacido en Filipinas en 1898, el mismo año que el país dejó de ser colonia española, cuando cambió los campos de fútbol por los estudios de Hollywood. Años después de llegar a Barcelona con su familia, arranca su aventura futbolística en la temporada 1916-17, pero será corta. Vetados los profesionales extranjeros en muchos torneos, en un momento en el que aún no existía una liga nacional, su presencia en las filas azulgranas durante una final del Campeonato de Cataluña causa una enorme polémica. En cuatro años apenas puede disputar un puñado de partidos y decide probar suerte en Estados Unidos en 1921. Allí, cuenta el periodista Frederic Porta en The Tactical Room, se introduce junto al pintor Moya del Pino y al escultor Moré de la Torre en los ambientes artísticos de Los Ángeles, la naciente meca del cine. Douglas Fairbanks y Mary Pickford, dos actores de la época, se fijan en él en una fiesta y le invitan a lanzarse, previa modificación de su apellido, a la interpretación. 42 películas después, según el recuento del historiador José Ignacio Corcuera, el precedente del futbolista-actor está sentado.

Ya en los cincuenta, coincidiendo con el declive de la carrera de Torena, empieza en España lo que el periodista Carlos Marañón, director de Cinemanía e hijo del futbolista Rafael Marañón, llama “los años más prolíficos para el cine de tradición balompédica”. Desde el estreno en 1943 de ¡Campeones! hasta los años setenta se pueden contar casi una veintena de títulos –“dignos pero simplones” y en los que “los futbolistas eran héroes a los que amenazaban los peligros del dinero y las mujeres”, explica Marañón en Fútbol y cine–, cuya temática central es el balompié. Entre los Samitier, Zamora, Quincoces, Gaínza, Puskas, Ramallets, Zarra, Molowny, Marcet y Gorostiza, jugadores en activo o ya retirados que aparecieron en este tipo de producciones, sobresalen dos nombres: Alfredo di Stéfano y Ladislao Kubala.

El argentino y el húngaro, los primeros grandes ídolos de la afición merengue y culé, respectivamente, aprovecharon la admiración que despertaban en millones de personas para interpretar sus propias vidas en la gran pantalla. Di Stéfano, que ya había actuado en películas argentinas antes de aterrizar en el Real Madrid y también salió en Once pares de Botas (1954), protagonizó Saeta rubia (1956) y más tarde La batalla del domingo (1963), en la que repasaba sus éxitos antes de colgar las botas. Una experiencia en la que le precedió Kubala en Los ases buscan la paz (1954), un drama que recuerda los difíciles inicios de su carrera profesional en la Hungría comunista, su huida clandestina a Italia y su llegada al conjunto barcelonés, donde militó más de diez temporadas.

Desde entonces, ha sido un recurso habitual emplear la popularidad de un jugador como gancho comercial para una película y, en la mayoría de los casos, de los dos clubes más laureados de LaLiga. Encontramos ejemplos en las plantillas de todas las épocas. En las filas del FC Barcelona, a Johan Cruyff en los setenta y a Diego Armando Maradona y Gary Lineker en los ochenta. En el Real Madrid, a Paul Breitner en los setenta, a Míchel González en los ochenta y a Iván Zamorano en los noventa. Una constante que en el cambio de siglo llegará a su máxima expresión con el nacimiento del equipo más cinematográfico de la historia: los galácticos.

Entre 2000 y 2006, el equipo de la capital aglutinó al mayor número de futbolistas que en algún momento de su trayectoria ha participado en una ficción. Están Luis Figo, con un papel en la producción portuguesa Second Life (2009); Zinedine Zidane, que se coló junto al baloncestista Tony Parker y el piloto Michael Schumacher en Astérix y los Juegos Olímpicos (2008); Ronaldo Nazario, que participó en Open Road (2013) y David Bekcham, que suma varias apariciones en producciones de Hollywood. Sin olvidar a las figuras nacionales: el trío formado por Iker Casillas, Iván Helguera y José María Guitérrez ‘Guti’ inauguró la tradición futbolera en las entregas de la saga Torrente y, por su parte, el capitán Raúl González jugó en la comedia española Carlitos y el campo de los sueños (2008).

El terreno de los cameos ha dado para una divertida y variada selección de roles: desde el mafioso que interpretó, pistola en mano, el extremo holandés Royston Drenthe en Mocro Maffia, una serie sobre narcotráfico en Ámsterdam, hasta João, uno de los monjes gregorianos que aparece en la tercera temporada de La Casa de Papel y que pese a ser interpretado por el exazulgrana Neymar JR asegura en unos breves diálogos que no le gusta el fútbol ni la fiesta.

En la actualidad, sin embargo, parece que hay una vuelta a los orígenes. Más allá de apariciones puntuales, la vida de los futbolistas vuelve a ser la materia prima con la que las nuevas plataformas como Netflix, Movistar+ o Amazon Prime construyen grandes éxitos de audiencia. Al igual que lo hicieron en su día Kubala o Di Stéfano, jugadores del Real Madrid y el FC Barcelona como Sergio Ramos, Antoine Griezmann o Raphaël Varane han abierto su lado íntimo a las cámaras para mostrar la vida de una estrella más allá del terreno de juego.

Un nuevo giro de guion que marcará la previa del partido de este fin de semana, para el que LaLiga colocará alfombras rojas en ciudades como Londres, Nueva York, Dakar o Sídney, al modo de los grandes estrenos, invitando a aficionados a disfrutar de un evento con los protagonistas más relevantes del entretenimiento mundial. Otro capítulo del camino compartido entre dos pilares del entretenimiento que solo hace que confirmar la conclusión que sacó el periodista Carlos Marañón al revisar más de cien años de historia. “Hoy el fútbol, como el cine, tiene una importancia sociológica e incluso cultural reconocida en todo el universo”.

El argentino Alfredo di Stéfano se interpretó a menudo a sí mismo en películas como Saeta Rubia (1956). Sin embargo, los paralelismos entre realidad y ficción dieron un giro inesperado en agosto de 1963. Antes de su última temporada en el Real Madrid, durante una gira de amistosos por América Latina, el delantero fue secuestrado durante dos días por guerrilleros de las Fuerzas Armadas de Liberación en Caracas, la capital de Venezuela. Un suceso que coincidió en España, una semana después, con el estreno de La batalla del domingo (1963), en la que el ariete interpreta en esta ficción a un futbolista que también es secuestrado por una banda, aunque en un tono de comedia.

Si algún jugador merece ser considerado un galán del cine, al estilo de figuras como Humphrey Bogart o Gary Cooper, ese fue Ricardo Zamora. A los 25 años protagonizó Por fin se casa Zamora (1927) para rodar el primer beso en la boca en un filme español, según sostenía él mismo. Admirado por Dalí y amigo del poeta Pedro Luis de Gálvez, este portero estrella apodado El Divino convirtió su elegancia dentro y fuera del terreno de juego en una baza para convertirse en una de las primeras figuras mediáticas del balompié. Ya retirado, tras militar en RCD Espanyol de Barcelona, FC Barcelona, Real Madrid y en el O. G. C. Nice durante su exilio en Francia, apareció en ¡Campeones! (1943) y El puente de la paz (1958).

Como leyendas que marcaron época, los exbarcelonistas Johan Cruyff y Diego Armando Maradona dieron el salto a la gran pantalla mientras aún estaban en activo. El holandés protagonizó un documental llamado El profeta del gol (1974) e inspiró la alocada comedia Bienvenido Mister Kriff (1974), mientras que el argentino apareció en tres filmes producidos en su país en los ochenta, uno de ellos dirigido por el Palito Ortega. No obstante, sus mayores éxitos audiovisuales los han cosechado recientemente gracias a documentales o miniseries. El primero con El último partido (2014) y Un momento dado (2004) y el segundo de la mano de Diego Maradona (2019), cinta premiada en el Festival de Cannes, y Maradona en Sinaola (2019), que sigue sus andanzas como entrenador de un equipo mexicano.

Dos carismáticos nueves del FC Barcelona y el Real Madrid, uno sueco y el otro chileno, apartaron por un momento el oficio de meter goles para dedicarse a la interpretación. Henrik Larsson, rematador que compartió delantera en el Camp Nou con Ronaldinho, Eto’o o Giuly, apareció cuando aún era una promesa y lucía rastas en una roadmovie llamada Selma & Johanna (1997). Por su parte, el exmadridista Iván Zamorano, que anotó 22 tantos en tres temporadas en el conjunto blanco, se convirtió un año después de su retirada en una especie de alcahuete que hace posible el romance entre dos hinchas de clubes rivales, el Colo Colo y la Universidad de Chile, en Azul y Blanco (2004).

David Beckham, futbolista mediático por excelencia, es el jugador de las últimas décadas que más apariciones suma en la gran pantalla, además de inspirar la premiada Quiero ser como Beckham (2002). Tras su paso por LaLiga Santander, en la que jugó cuatro temporadas, el medio inglés ha tenido papeles secundarios en Operación U.N.C.L.E. (2015), donde se le ve en una sala de proyecciones del KGB en Moscú, o El Rey Arturo (2017), dando vida al personaje de Trigger. Su última aparición data de este año en un capítulo de la serie Modern Family.

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