Escollos en los ERE de BBVA y CaixaBank: Pensiones, viudedad, orfandad, invalidez y afectación | Compañías

Los expedientes de regulación de empleo de CaixaBank y de BBVA llegan a su recta final. El próximo viernes, 4 de junio finaliza el plazo de negociación oficial en el caso del banco que preside Carlos Torres, mientras que en el caso de la antigua caja de ahorros la fecha es el 10 de junio.

Los sindicatos, en ambos casos, han pedido una prórroga para seguir negociando, ya que consideran que no hay tiempo material para llegar a un acuerdo en ninguno de los dos bancos, más cuando los planteamientos iniciales han estado muy confrontados y “se están convirtiendo en unas negociaciones muy complejas”, explican fuentes sindicales.

Estas mismas fuentes están convencidas de que en el caso de BBVA se conseguirá una ampliación de las negociaciones de una semana como mínimo, mientras que en CaixaBank la prórroga podría extenderse hasta la última semana de mes, si al final, se incluyen, como todo indica, la homologación del plan de pensiones y de previsión de riesgos (viudedad, orfandad e invalidez).

Varias fuentes consultadas aseguran que esta negociación está siendo muy complicada, ya que se ha querido introducir modificaciones de las condiciones de trabajo, según el artículo 41, lo que hace que el cálculo de estos conceptos para igualarlos entre lo que existía para la plantilla proveniente de Bankia y la de CaixaBank sea muy diferente, razón por la que ahora los protagonistas de las negociaciones sean los actuarios.

Fuentes sindicales mantienen que lo lógico es que esta parte de las negociaciones se abordasen en otro momento, pero “la entidad ha querido incluirlo ahora y eso alarga el proceso”. La razón es lógica para la empresa. Su idea es reducir estas condiciones, lo que supone varios cientos de millones de euros de ahorro, explican fuentes financieras.

Las afectaciones consecuencia de las propuestas de salidas por provincias anunciadas por CaixaBank y por BBVA también están centrando las diferencias entre sindicatos y entidades. Los representantes de las plantillas entienden que con los cálculos de despidos por provincias anunciadas por los bancos se producen grandes desequilibrios en varias regiones. Por ello, reclaman que las salidas sean negociadas y voluntarias.

En el caso de BBVA, provincias como Tarragona, Cáceres o Córdoba, por ejemplo, sufrirían grandes desequilibrio en la bolsa de despidos en el banco y de desequilibrios generacionales, lo que no sucedería en Madrid, que habría más capacidad de salidas en el caso de que fueran pactadas.

Estos desequilibrio también se darían en ciertas regiones en las que CaixaBank tiene una presencia más determinada.

Los sindicatos entienden que si hubiese una fórmula de salidas sin tener tanto en cuenta la provincia de procedencia, sería más fácil llegar a acuerdos. “Si ahora lo que se necesita es potenciar los centros remotos y es igual que tú teletrabajes desde Madrid que desde Sevilla o Cáceres, por poner ejemplos, por qué no se parte de esta premisa para negociar”, señala un representante sindical.

Capítulos complicados
Pero son las pensiones y las previsiones de riesgos son los capítulos más complicados de negociar, “puesto que las condiciones de Bankia son muy diferentes a las de CaixaBank. En el primer banco las previsiones por viudedad, orfandad e invalidez estaban capitalizadas (se sabe el importe en cada momento), mientras que en el caso de la antigua CaixaBank estos conceptos se dotaban bajo el régimen de prestación definida (con cálculos a futuro para la plantilla)”, explican fuente de ambas entidades. Por ello, hay que estudiar al detalle ambos sistemas, ya que está en juego millones de euros, según se elija uno u otro para la plantilla de la nueva CaixaBank.

En el caso de los planes de pensiones, en Bankia existían varias aportaciones, dependiendo de la procedencia del empleado (Bankia estaba formado por 11 antiguas cajas); pero los empleados de Caja Madrid recibían hasta un 8,2% en varios casos (el más alto), al 7,5% de CaixaBank, al 4% del salario que quiere aplicar ahora la entidad para las nuevas incorporaciones. De esta cantidad, un 3% lo aportaría la empresa y el 1% restante correría a cargo del trabajador, según la propuesta inicial del banco.

En el caso de la eliminación del complemento vitalicio de la pensión de viudedad pasaría, según la primera oferta de la empresa, a ser un pago único de máximo 2 anualidades del salario pensionable, con un tope de 100.000 euros. En el caso de gran invalidez, se elimina el complemento vitalicio, que pasaría a ser un pago único de 2, 3, o 4 anualidades.

Se elimina el pago único actual por defunción (55.000 euros o 100.000 euros en caso de defunción por accidente).

Los sindicatos también quieren eliminar el límite de salidas por edad, como pretende CaixaBank, que fija un cupo de salidas voluntarias para los mayores de 52 años (por debajo de los 50 años es más complicado que un trabajador se vaya voluntario).

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