Esclavos de la ley

Un Estado moderno está fundado en dos principios: el derecho y la gestión. Por un lado, debe cumplir la ley con imparcialidad y equidad. Por el otro, tiene que prestar los servicios públicos con eficacia y eficiencia. Garantizar la legalidad y perseguir el mayor beneficio social de cada acción pública son objetivos complementarios de todas las Administraciones democráticas del mundo. Pero, en la práctica, surgen conflictos: el proceloso seguimiento de la ley es incongruente con una respuesta administrativa veloz. El directivo público puede pasar las horas rellenando papeles o solucionando problemas de los ciudadanos.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!