«Errejonazo» presupuestario

Tomar como un dogma de fe incuestionable lo que diga el Gobierno se ha convertido en un absurdo. Sostiene sin rubor una cosa y su contraria en cuestión de horas, y especular de nuevo con la anticipación de elecciones generales, como hizo ayer la ministra María Jesús Montero, no deja de ser un juego diabólico, un confuso entretenimiento más, o un simple globo sonda lanzado a modo de chantaje o ultimátum a los socios de Pedro Sánchez. Pablo Iglesias y Joaquim Torra saben de antemano que sin presupuestos no hay más que una legislatura agónica. Se les dijo en privado hace meses, y el sondeo lanzado por Montero ayer es puramente especulativo por más que apremie a garantizar la supervivencia de este Gobierno. La pregunta que debe resolverse es a quién le interesan elecciones. No hay más. Sin presupuestos, la legislatura muere porque prorrogar las cuentas aprobadas por Rajoy desarmaría argumentalmente a Sánchez ante el electorado de la izquierda. Por tanto, a Sánchez no le interesa ni prorrogar ni convocar aunque el aldabonazo dado por el gobernador del Banco de España sea demoledor y vea inviables las cuentas diseñadas por el PSOE. A Podemos, en pleno proceso de descomposición interno, tampoco le interesan elecciones. El último sondeo de ABC le asigna una treintena de escaños en un descalabro fulminante. Pero el pulso que Íñigo Errejón mantiene contra Pablo Iglesias no es una rencilla pasajera y reversible. La cuestión es si a Errejón, inmerso en Madrid en una nueva marca electoral, sí le interesasen las elecciones generales, bien con un golpe de mano en Podemos contra su actual secretario general, bien con otro partido que surja de una escisión. La aprobación de los presupuestos no tiene por qué depender tanto del separatismo catalán como de que el grupo parlamentario de Podemos se fracture aún más, y haya diputados rebeldes contra el «sí» que Iglesias ha comprometido con Sánchez. El secesionismo vive mejor con Sánchez y con su minoría dependiente que con una hipotética alianza de «las derechas». Si aun estando enfrentados Torra, Puigdemont y Junqueras deben decidir entre una amenaza y Sánchez, siempre apostarán por Sánchez. Pero ¿quién impone hoy una disciplina interna de voto unitario en Unidos Podemos? ¿Quién la garantiza si finalmente la implosión de Errejón rompe ese voto para apuntillar a Iglesias? Errejón juega con ventaja y no es especulativo sostener que los presupuestos dependen más de él que de Cataluña. Porque él tendría vida dentro de un Podemos refundado… o fuera. Iglesias, solo dentro, y sin derecho a empanadillas.

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