Ensalada de remolacha asada y marinada

La remolacha no es del gusto de todo el mundo; su textura resulta un poco áspera en boca y por aquí estamos acostumbrados a comerla cocida y encurtida, procesos que suavizan mucho su terrosidad. Pero la remolacha puede ser un acompañamiento perfecto -y de precioso color- que casa la mar de bien con verduras, frutos secos y quesos. Además de ser un ingrediente para todos los bolsillos, es relativamente fácil de encontrar.

En esta receta haremos que sea la protagonista de una sencilla ensalada. Aunque requiere un poco de trabajo y algo de tiempo prepararla, lo bueno es que se puede hacer una tanda y refrigerar hasta volver a darle otro uso. Para no complicarnos, el proceso de marinaje de la remolacha lo haremos de forma muy sencilla: ingredientes al alcance de todos. Ajos, vinagre balsámico y miel son los protagonistas que harán que la remolacha tenga más matices. La ensalada la montaremos con un poco de rúcula de base, nueces (que podéis tostar previamente si apetece), queso feta, menta y perejil.

Si tenéis queso feta marinado, mejor aún. Si no, pero queréis probarlo, sólo tenéis que desmenuzar el queso y meterlo en un bote de cristal con aceite de oliva hasta que cubra y añadir un par de ajos aplastados, granos de pimienta negra, tomillo y un par de cayenas enteras. Refrigerar durante un día y listo. La idea es conseguir una combinación que resulte muy aromática; si tenéis otras hierbas de preferencia: adelante, pero personalmente creo que la menta y el perejil combinan genial en este plato. También podéis experimentar con otros tubérculos de vuestro gusto, cambiar el feta por vuestro queso azul favorito -el Penicillium roqueforti se lleva muy bien con la remolacha- o servirla como plato único sobre un lecho de arroz integral, quinoa o patatas cocidas.

Dificultad

Es sencillo, pero un poco laborioso.

Ingredientes

Para 4 personas

Para las remolachas

Para la ensalada

Preparación

  1. Lavar y pelar las remolachas (manchan mucho, puede hacerse con guantes). Cortarlas en trozos, salpimentar y añadir un poco de aceite de oliva. Mezclar bien y meter al horno a 190º durante 30 minutos. Retirar.

  2. Mezclar las remolachas asadas -aún calientes- en un bol con el resto de ingredientes de la marinada. Refrigerar durante 30 minutos.

  3. Una vez frías, cortar y añadir a una fuente de ensalada. Añadir las nueces, el queso feta, la menta, el perejil, el zumo de lima o limón y la rúcula. Corregir de sal y añadir aceite.

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