El MWC reconoce que localizaron dos alternativas fuera de España por la crisis independentista

Los enormes, superlativos, espacios diáfanos de los distintos pabellones del recinto de Fira de Barcelona en L’Hospitalet registran estos días una enorme actividad. Grandes tráilers descargaban esta mañana el atrezzo y grandes estructuras que componen los distintos espacios de los exhibidores que participarán en la edición de este año del Mobile World Congress (MWC), desde 2006 instalado en Barcelona.

John Hofmann, director del MWC, ha presentado esta mañana las grandes cifras y magnitudes de un evento que, desactivada la huelga de taxistas, ni tiene grandes amenazas a la vista más allá de una huelga parcial del Metro convocada de manera oportunista y que la organización confía en que se resuelva en beneficio de todos.

Tampoco la incertidumbre política es ahora una preocupación para el evento, aunque sí lo fue, y de manera muy grave en 2018, cuando la organización ha reconocido que estuvo a punto de mudarse. «Sí, estábamos muy nerviosos, y estábamos preparados para cancelar el evento y movernos fuera por si fuera necesario. Estábamos listos para movernos y localizamos dos alternativas fuera de España», ha reconocido Hoffman, que se ha felicitado porque «superamos» ese momento de incertidumbre. «Teníamos que estar preparados», ha añadido.

«No estoy preocupado, pero estamos siempre preparados», ha explicado Hoffman con respecto a la situación actual. El MWC tiene contrato firmado con Fira de Barcelona hasta 2023: «No hemos pensado qué pasará después. Hemos hablado con las empresas y están encantadas de venir a Barcelona. No hay motivo para moverse, pero 2023 está muy lejos».

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