El fin de la pesadilla en las huelgas

A Lola Villalba el miedo por entrar en la cárcel le llegó conforme se acercaba el juicio. El fiscal pedía para ella y otro compañero de lucha sindical tres años y medio por un altercado en un piquete informativo del que formaba parte en la puerta de un bar en Málaga durante la huelga general de noviembre de 2012. La acusación se hacía a partir del 315.3 del Código Penal, artículo que el Senado derogó la semana pasada y que castigaba a “quienes actuando en grupo o individualmente, pero de acuerdo con otros, coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga”. “Me llevé una inmensa alegría y una satisfacción”, celebra Villalba, secretaria general de la federación de Servicios de CC OO en Málaga, que salió absuelta en el juicio.

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