El disfraz de Rosa Díez en Barcelona

MADRID Guardar

Entre las muchas virtudes de Rosa Díez -política de raza, formada, emprendedora y valiente- se encontraba además la de saberse arreglar sacando partido a su físico y trasmitiendo seriedad con todo tipo de atuendo femenino. Pero de repente, ayer en Barcelona Rosa Díez apareció como poseída por el espíritu de Fran Leibowitz, la transgresora escritora y hermana de la Annie, la fotógrafa del mismo apellido.

La imagen de Rosa Díez de ayer, remedaba consciente o inconscientemente a la de Frances Ann «Fran» Lebowitz por su elección de chaqueta retro de caballero con tejido tristón. Pero también por su pantalón típicamente neoyorquino de los años 20, que en el caso de la señora Díez era de corte pesquero y de anchura desmesurada. Combinó todo el conjunto con una camisa masculina de largo desproporcionado y de cuadros rosas grandes que le llegaba a una cuarta por encima de la rodilla y reducía su silueta drásticamente.

El presidente del PP, Pablo Casado, junto a la portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, y la ex líder de UPyD, Rosa Díez
El presidente del PP, Pablo Casado, junto a la portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, y la ex líder de UPyD, Rosa Díez – EFE

A la camisa no le faltaban sus iniciales bordadas, R. D., pero la combinación de piezas era exageradamente «interpretada», poco natural y de disfraz. Rosa Díaz combinó el atuendo con unos zapatos bicolor en blanco y negro de corte Gran Gatsby, que chirriaban con las uñas pintadas de rojo y los pendientes estilo «herencia de abuela sin posibles de un pueblo de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme».

Pablo Casado, con Rosa Díez y Cayetana Álvarez de Toledo, en Barcelona
Pablo Casado, con Rosa Díez y Cayetana Álvarez de Toledo, en Barcelona – David Mudarra

Pero lo que remató la faena en el estilismo de su aparición junto a Casado ayer en Barcelona fue la psicodélica corbata que escogió, una larguísima tela que le cubría incluso la «zona cero» y recordaba a aquellas que se vendían en las tiendas de discos «mod» de la calle O’Connell en el Dublín de los años 80.

Cada uno es muy libre de escoger su atuendo, o por lo menos mientras que la Vicepresidenta Calvo no anuncie ninguna medida restrictiva al respecto, claro está. Pero si Rosa Díez quería hacerse notar, debería haber sabido que su mera presencia junto a Pablo Casado en Barcelona era suficiente notición para la escuadra de seguidores que celebra su vuelta a la pasarela política.

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