«El delegado del Gobierno ni está ni se le espera»

Las VTC pueden trabajar siete días en semana y 24 horas al día; los taxis están obligados a descansar un día laborable y uno del fin de semana, y su horario máximo es de 16 horas por jornada. «Pedimos que deje de existir esa diferencia; se puede flexibilizar» el horario para que el taxi sea «más competitivo», sugería ayer el Gobierno regional al Ayuntamiento de Madrid, encargado de regular a este sector. Es su contrapropuesta a la última iniciativa de los taxistas madrileños, que harán llegar esta mañana oficialmente al Gobierno regional pero ayer adelantaban a los medios. Y que mantiene la obligación de que las VTC precontraten sus servicios con una hora de antelación, y añade que sus recorridos tengan que ser como mínimo de 5 kilómetros.

El Gobierno regional madrileño ya anticipaba ayer su negativa al «exterminio» de las VTC. Con el conflicto con los taxistas cada vez más enconado, cuando cumple ya diez días de paro, las organizaciones del sector mantuvieron sus concentraciones bloqueando primero la sede de UGT -en una de las entradas de Madrid, a la hora punta de la mañana-, posteriormente la sede del PP -cortando la calle en que se encuentra- y por la tarde en la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional, también del PP.

Las protestas del taxi se centran, hasta ahora, en el Partido Popular, al que apuntan como único responsable de su situación. Las acusaciones contra el partido y contra el presidente regional, Ángel Garrido, van subiendo de tono día a día. De momento, sin ningún resultado: chocan con un muro que parece inamovible, el de la resistencia del presidente autonómico a aceptar que sea obligatoria la precontratación de VTC. Desde el Gobierno regional se insiste en pedir «cordura» y en que Fomento está haciendo «dejación de funciones» en este asunto. Los representantes de los VTC, por su parte, también se movilizaron ayer, en su caso frente a la sede de Podemos, también en pleno centro de Madrid. Pedían seguridad para trabajar.

La politización de la protesta es más visible cada día: PP y Cs no son partidarios de las limitaciones a las VTC que sin embargo sí apoya Podemos, y también el PSOE por inacción. Los portavoces de los taxistas insisten en defender una salida «a la catalana», que el Gobierno de Madrid rechaza de plano. Desde Cs, su responsable de Economía Luis Garicano propuso «compensaciones» que podrían salir de un impuesto a las VTC. Y en el Gobierno madrileño advierten que las denuncias de este sector contra una regulación que les perjudique podrían dar lugar a indemnizaciones «por 4.000 millones de euros».

Mientras, centenares de taxistas volvieron a campar ayer a sus anchas por el centro de Madrid: una vez acabada la concentración en Sol -comunicada-, decidieron cortar el tráfico en Gran Vía, Alcalá, Cibeles y el paseo del Prado, hasta la estación de trenes de Atocha.

En la Comunidad siguen criticando la inacción del delegado del Gobierno José Manuel Rodriguez Uribes, al que «ni está ni se le espera, ante el secuestro de Madrid». Éste, por su parte, sigue instando a Garrido a «actuar». En la sede del Gobierno madrileño recuerdan cómo el pasado verano los taxistas colapsaron la Castellana pidiendo a Fomento una regulación, y el delegado no instó al ministro a actuar.

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