EE UU cambia las mascarillas por los chicles | Compañías

El 2020 fue un mal año para las ventas de chicles. Sin embargo, este año, a medida que los ciudadanos dejan atrás las mascarillas, están decidiendo recuperar el consumo de chicles.

Tras dos años consecutivos de caídas en EE UU, es decir, ya en 2019 el mercado se resentía, las ventas han comenzado a recuperarse, un signo de que el comportamiento de los consumidores comienza a volver a la tan ansiada normalidad, según un estudio de NielsenIQ. Un repunte que es bienvenido por empresas Mondele, fabricante de Trident, Wrigley, de Mars,y Tootsie Roll, de Dubble Bubble.

El alza de los precios ha contribuido a este aumento de los ingresos pues el precio medio de un paquete de chicles costaba el pasado mes de mayo 2,11 dólares, frente a ls 2,05 dólares de principios de mayo. Pero también ha habido un incremento en el volumen de ventas: los estadounidenses adquirieron cerca de 15 millones más de paquetes de chicles en mayo respecto a enero de este año.

La demanda de este producto cayó durante los peores meses de la pandemia por razones obvias: los americanos no salían de casa ni se relacionaban con otras personas. Además, el uso de mascarillas junto con las medidas de distancia interpersonal hacían innecesarios los alientos con frescos olores a menta. Un descenso de la demanda que durante las primeras semanas del confinamiento de 2020 afectó también a otros productos no esenciales.

Las empresas buscan aprovechar el nuevo boom en el consumo para salvar sus unidades de negocio dedicadas a estos productos. Mondelez ha convertir en «su prioridad número uno» recuperar los niveles prepandemia en ventas de chicles, afirmó en una conferencia su director financiero, Luca Zaramella. Pese a ello, podrían estar preparándose para su venta. «Tenemos que recuperar el negocio y después evaluar si hay otras vías que generen más valor para los accionistas de Mondelez», explicó.

Según el consejero delegado de la empresa, Dirk Van De Put, las limitaciones a la movilidad también fueron responsables de la caída de las ventas en 2020 pues «el 75% del consumo de chicle se da en la carretera». No obstante, también afirmó que había una oportunidad en el estrés que estaban viviendo los ciudadanos, pues el «clhicle puede ser una forma de calmarlo».

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