cómo llevarlas más allá del gimnasio

El auge del streetwear y la tendencia por exprimirla al máximo en los últimos años a la que se han sometido las grandes firmas ha elevado a los altares a prendas como la sudadera, que en cierto modo también ha vivido un proceso de legitimación paralelo más allá del ambiente deportivo. Este proceso ya lo superó hace tiempo en la esfera juvenil y estudiantil -en cualquier instituto o facultad desde hace años se encuentran cientos de estas prendas por metro cuadrado- y poco a poco ha hecho lo propio en otros ámbitos a los que ha conseguido seducir.

Nuevos iconos

Es una realidad que el modelo de hombre icónico también ha cambiado. Lo hizo en el cine, donde ya en los 80 era habitual que los grandes personajes vestían muchos con sudadera. El Danny Zuko de John Travolta en ‘Grease’ tuvo mucho que ver en el cambio, pero luego vinieron otros personajes magnéticos que dejaron huella con sus looks deportivos como el de Axel Foley en ‘Superdetective en Hollywood’ interpretado por Eddy Murphy o el Marty McFly de Michael J.Fox en la segunda entrega de ‘Regreso al Futuro’, ya al borde de la década de los 90. A todos ellos hay que añadir el boom a partir de ese mismo momento del deporte como espectáculo mediático, más allá de lo que ocurre en las canchas y estadios. Los futbolistas en Europa y las estrellas de la NBA al otro lado del charco han pasado a ser iconos contemporáneos, y todos ellos han paseado con orgullo la sudadera más allá del entrenamiento en algún momento. Lo mismo que hacen las estrellas de la música más virales de la actualidad como Drake o las de cine como Ryan Gosling.

El rapero Drake, un habitual de las sudaderas
El rapero Drake, un habitual de las sudaderas

Esta ‘normalización’ del uso de la sudadera en personajes públicos referentes para las nuevas generaciones ha contagiado a la sociedad, que ha perdido el reparo a priorizar la comodidad y la practicidad a la hora de vestir. A buen seguro el auge de los negocios digitales, de aire vanguardista y opuestos a la imagen clásica de lo que tenemos por una empresa tradicional, también han facilitado que la sudadera penetre en el mundo de los armarios laborales, pero no hubiera sido posible sin esa evolución de los modelos sociales. En cualquier caso. ya no es tan extraño encontrarnos a hombres con puestos de responsabilidad que acuden a trabajar así.

El problema de este tipo de prendas que destacan por su versatilidad y su comodidad es que muchos hombres adictos a ellas se olvidan de los límites a la hora de lucirlas. Sobre todo en lo referente al cómo llevarlas para que no parezca que acaban de salir del gimnasio sin ducharse o para evitar ser confundido con un promotor de alguna campaña publicitaria de un grupo musical o una película.

Cuándo, cómo y con qué lucirlas

Lewis Hamilton
Lewis Hamilton – © Instagram

El sentido estético es fundamental en la industria textil, da igual si estamos hablando de streetwear o de sastrería. Por eso es necesario hacer una diferenciación entre sudaderas, ya que dentro de la informalidad que desprenden en general, existen algunos modelos que no lo son tanto. En este sentido, podemos afirmar que cuanto más básico sea el diseño elegido mayor será su carga de formalidad con respecto a las más barrocas. No quiere esto decir que haya que evitar las sudaderas estampadas o en las que priman colores estridentes; simplemente conviene marcar el límite a la hora de hablar de básicos y de las que son, en principio, más apropiadas para según qué circunstancias. Y el color es el absoluto protagonista en esta distinción.

La reina de las sudaderas es el modelo liso, en color gris y de cuello redondo. Si no tienes una tu armario, éste no puede ser feliz del todo. Podríamos decir que es al otoño lo que la camiseta blanca lisa al verano dentro del estilo deportivo. Un ‘must’ sin discusión. Es parte de la cimentación del street style masculino de la temporada de otoño-invierno. A partir de ella, que es esencial, puedes explorar nuevos caminos y versiones de la sudadera porque es una prenda que ofrece una enorme libertad para ser reinterpretada. De hecho, es tan versátil que también se ha convertido en una de las prendas sobre la que más atrocidades se han cometido en la industria.

El gris, el color por excelencia para esta prenda
El gris, el color por excelencia para esta prenda – © Instagram

La sudadera gris de cuello redondo lo tiene todo, especialmente los diseños sin capucha, un elemento que le resta posibilidades al añadirle todavía más informalidad a una prenda que ya lo es mucho de por sí. Es como si se mimetizara con el paisaje de los meses fríos. No es que solo combine con unos jeans además, es que puede sustituir perfectamente al jersey en un outfit informal con chinos y zapatillas blancas o botines por ejemplo. Y para colmo acompaña bien a cualquiera de los colores habituales para los pantalones. Desde los tonos tierra a los azules, incluso los verdes. Es totalmente compatible por ello con la mayoría de los ambientes, desde los más ociosos a una buena parte de los de índole laboral, ya que aceptan también con buena cara las camisas como primera capa. Y sí, el punto es para el otoño y es una maravilla, pero incluso al de mejor calidad le cuesta alcanzar la misma sensación de gusto que la del algodón de una buena sudadera así, sobre todo unido a ese nivel de confort tan sobresaliente.

Lisas vs estampadas

Es también recomendable tener en el cajón dedicado a estas prendas algún otro modelo que también podría ser considerado básicos. Entre ellas, una en color negro es muy útil porque puedes recurrir a ella prácticamente en cualquier momento y sin prestar demasiada atención a cómo combinarlas. El negro es, además, el tono estrella de las sudaderas con capucha. Las recomendables son lisas, insistimos, pero incluso si no puedes resistirte a algún modelo estampado, es también el tono sobre el que mejor destaca el mensaje que quieres portar.

Jared Leto con sudadera naranja
Jared Leto con sudadera naranja – © Instagram

El blanco, al contrario de lo que pasa en las camisetas y en las camisas, ocuparía el tercer lugar del pódium en el caso de las sudaderas, quizá en un nivel parejo con respecto al azul marino. Si lo tuyo es la logomanía, entonces la sudadera blanca, con y sin capucha, dependiendo del grado de informalidad que busques, debe ser tu elección. Pero para todo lo demás da la sensación de que pierde magnetismo la sudadera con él como compañero.

¿Tendrá que ver con el clima y la asociación de los colores a según qué época del año? Es una posibilidad. Ojalá algún día alguna investigación seria nos saque de la duda de si el aspecto cultural tiene algo que ver en ello, pero está claro que el blanco no convence tanto en una sudadera como en otro tipo de piezas textiles, salvo en aquellas que muestren orgullosas el logo de su creador.

Para los modelos más atrevidos y originales lo más importante es no verte disfrazado. Esto es algo que se repite mucho en la moda, y es cierto. Si nunca vas en sudadera tú mismo te mirarás extrañado y te sentirás poco confortable con un modelo de sudadera multicolor, XL o simplemente lisa pero en un color llamativo. Incluso los hombres que van mucho con este tipo de prenda dejan sus modelos más vanguardistas para ocasiones puntuales. No abusan porque incluso ellos pueden llegar a emborracharse de sus propios outfits deportivos.

Recuerda: el gris principalmente y el negro en segundo lugar son siempre un acierto en lo referente a las sudaderas. No solamente son los más estilosos, sino que son los más versátiles ya que te permitirán añadir al conjunto elementos de smart casual que añadan algo de formalidad para no parecer que acabas de salir del gimnasio.

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