Carmena crea un observatorio para maquillar el fracaso de sus consultas

El fracaso de la participación ciudadana en el Gobierno de Manuela Carmena trata de reflotar, a cuatro meses de las elecciones del 26 de mayo, confeccionando la figura del «ciudadano espía» del concejal. Ayer, el Gobierno de Manuela Carmena aprobó en el Pleno municipal, con los votos del Partido Socialista, la creación del Observatorio de la Ciudad de Madrid, un órgano de participación «permanente» que persigue supervisar la acción de la Corporación, con la posibilidad de acceder a toda la información del Ayuntamiento y exigir comparecencias a expertos cuando se planteen dudas sobre gestiones emprendidas.

30.000 invitaciones

A partir del próximo martes, 5 de febrero, 30.000 ciudadanos recibirán en sus buzones una carta para ostentar el puesto de nuevo «edil». Las personas empadronadas en esos domicilios que lo acepten entrarán en un segundo sorteo, el 12 de marzo, del que saldrán definitivamente los 49 integrantes de este observatorio, más otros 49 suplentes. Para su selección, por un método que se desconoce, se analizará el perfil en base a las características de edad, sexo y distribución geográfica de la ciudad. La idea original del Área de Participación Ciudadana, que dirige Pablo Soto, era la de alcanzar 57 miembros, pero los socialistas rebajaron la cifra para no «competir» en número con los ediles del Pleno oficial.

Este órgano reunirá a sus integrantes ocho veces al año y cada uno de ellos cobrará 65 euros por sesión. El presidente de este ente ocupará esta plaza durante tres años.

Partido Popular y Ciudadanos se opusieron frontalmente a esta iniciativa presentando enmiendas a la totalidad de la moción y con sus votos en contra. Ambos consideraron que se trata de un «pleno paralelo» al «elegido democráticamente», como dijo el concejal popular Percival Manglano. Con la aprobación del reglamento que lo canaliza, pronunció, pretenden «hacer oposición interna en la próxima legislatura porque saben que no van a gobernar».

La concejal de Ciudadanos Silvia Saavedra subrayó que la aprobación del reglamento ha costado a los madrileños 65.000 euros a través de un contrato artístico y otro menor, más 15.000 euros para dinamizadores y 43.000 euros destinados a las dietas de los 49 miembros del observatorio.

La bandera de la participación del Gobierno de Carmena apenas tiene adeptos que la muevan, pero ha servido de excusa al Ejecutivo municipal para respaldar (con escaso seguimiento de la ciudadanía) acciones como la reforma de la Gran Vía, la Plaza de España o la prohibición de los circos con animales salvajes.

Baja ejecución

Soto defendió ayer que hay más de 400.000 personas inscritas en Decide Madrid, lo que representa, a su modo de ver, «el distrito más grande de Madrid», que tendría «18 concejales». Sin embargo, desde que esta plataforma echó a rodar hace dos años para que los ciudadanos votaran por diferentes iniciativas para la ciudad, ninguna de sus propuestas ha llegado a alcanzar el respaldo del 1%.

Tampoco ha podido o sabido gestionar eficazmente esta Administración los presupuestos participativos. Inicialmente se «vende» una cifra que posteriormente se reduce y que apenas llega a gastarse. En el proceso participativo de 2016 se presupuestaron 60 millones para el año 2017 (la mitad se llevó a 2018) y, a 30 de noviembre pasado, sólo se habían ejecutado 9,6 millones (16%). En el proceso de 2017 se prometieron 100 millones de euros, pero según los últimos datos, sólo se ha presupuestado 28,1 millones y se ha ejecutado 2,7 millones de euros, un 2,7% del compromiso adquirido.

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