Buenas intenciones

Perdonen mi escepticismo, pero lo más importante de la reunión del lunes entre los presidentes de Galicia, Asturias y Castilla y León, es que se pongan de acuerdo tres mandatarios que pertenecen a distintas siglas políticas. No es frecuente hoy en la vida política española que partidos que son adversarios sumen y aquí se ha visto una decidida vocación de alianza en materia de infraestructuras. Toda una declaración de intenciones que debería de aplicarse a otras materias de gran importancia, como la sanidad, con pactos de estado que la blinden para evitar que se convierta en arma arrojadiza política.

Pero volvamos a la infraestructura. No dudo de la intención de la Unión Europea de apoyar la mejora de comunicaciones del noroeste de España, pero la inversión es tan importante que luego llega el Gobierno de turno y rebaja las expectativas de la apuesta. Una cosa es promover que la zona no sea olvidada, y eso lo subsanó Mariano Rajoy logrando que se incluyera un ramal noroeste en el Corredor Atántico, y otra muy diferente la ejecución del proyecto.

Si todo sigue su curso será a partir del año 2021 cuando puedan ser cofinanciadas estas obras, pero no debería caer en el olvido la necesaria modernización de las vías férreas existentes y poder dar una salida eficaz a las mercancías desde Venta de Baños hacia los puertos de Avilés, Gijón, Vigo, A Coruña y Ferrol.

El noroeste de España busca el equilibrio con el eje Mediterraneo que siempre ha tenido una atención prioritaria. La clave es que tienen más población y por lo tanto mayor desarrollo, y se le dan mas posibilidades. En nuestra zona es lo contrario y la pescadilla que se muerde la cola.

A la hora de invertir los gobiernos se decantan por las zonas más pobladas sin pensar que la inversión para reequilibrar es un buen freno para la España despoblada. Crear grupos de acción común, como el de Galicia, Asturias y Castilla y León colaborará para que no se nos olvide.

Luis JaramilloLuis Jaramillo

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