Borrell advierte de que el Gobierno no apoyará intervenciones militares externas en Venezuela

El Gobierno de España se ha alejado esta tarde de las advertencias lanzadas desde Estados Unidos al régimen de Nicolás Maduro y ha rechazado de pleno la posibilidad de una intervención militar externa en Venezuela para consolidar a Juan Guaidó como presidente interino y permitirle liderar un proceso de transición a la democracia. De momento, el Ejecutivo no se mueve ni un milímetro de la declaración institucional protagonizada por Pedro Sánchez el pasado sábado, aunque continúa sin clarificar qué hará una vez transcurran los ocho días para hacer efectivo el reconocimiento de Guaidó —en el caso de que, como sucederá salvo sorpresa, Maduro ignore el ultimátum de la Unión Europea—.

En la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, el ministro Josep Borrell ha admitido que Venezuela atraviesa «una crisis política, social, económica y humanitaria», pero ha reiterado, como ha hecho esta mañana en Nicosia, que España no desea «cambiar el régimen» ni «colocar a unos u otros», sino hacer un llamamiento a la resolución del actual conflicto por una vía democrática que, según él, solo puede llegar a través de las elecciones reclamadas por Sánchez. Elecciones, eso sí, «presidenciales», ha matizado después de que Maduro se haya mostrado dispuesto a adelantar las elecciones legislativas que renuevan la Asamblea Nacional, en la que ostenta la mayoría la oposición.

El titular de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación ha lamentado la existencia de presos políticos en el país venezolano y el éxodo de tres millones de personas que afronta, pero ha sido tajante con respecto a la posibilidad de que una potencia extranjera intervenga militarmente en Venezuela o que la actual crisis estalle en un enfrentamiento civil. «Trabajaremos para que no se produzca ninguna clase de solución militar, ni del exterior. No vamos a hacer seguidismo de nadie», ha avisado Borrell, quien ha avanzado que la prioridad del Gobierno será el bienestar de los españoles que residen en Venezuela.

Borrell, que ha comparecido este miércoles porque así lo dispuso la Diputación Permanente celebrada el lunes, ha cargado contra la oposición por hacerle acudir a la Cámara Baja antes de la celebración del Consejo de Asuntos Exteriores que celebrará la UE mañana en Bucarest, y ha aseverado que sería más útil haber ofrecido explicaciones a los diputados tras esta reunión en la que se buscará una postura común para solucionar la situación del país sudamericano. Con esta postura, ha justificado el no haber ofrecido ningún detalle a la oposición sobre cómo procederá el Gobierno una vez reconozca a Guaidó si vence el plazo otorgado a Maduro sin unos comicios presidenciales en el horizonte.

En cualquier caso, la actuación del Ejecutivo «excluye cualquier intervención militar extranjera», ha insistido Borrell, quien ha recordado, sin mencionar explícitamente a Estados Unidos en ningún momento, que las intervenciones militares en América Latina son «una expresión maldita» que significaría «la repetición de la Historia». «Se lo tendré que decir a autoridades de la máxima relevancia», ha anotado el ministro.

Críticas por todos los frentes

Los portavoces en la Comisión del PNV, Aitor Esteban, y del PDECat, Jordi Xuclà, han sido los únicos —al margen del PSOE— que han alabado la actitud del Gobierno en este asunto, y han reclamado una salida democrática que pase por unas elecciones y evite, a toda costa, un conflicto armado. El resto de la oposición ha reprochado duramente la política exterior del departamento de Borrell aunque desde posiciones completamente enfrentadas.

Mientras el PP y Cs se han posicionado firmemente en pro de la legitimidad de Guaidó como presidente de Venezuela, ERC y Podemos han exhibido una vez más su connivencia con el régimen bolivariano. El nombre del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que fracasó en su intento de lograr una mediación que diese una salida consensuada a la crisis venezolana, ha salido en varias ocasiones a la palestra y se le ha lanzado a Borrell para atacarlo por su «tibieza» con Venezuela. Fernando Maura, de Cs, echaba en cara a Borrell hacer seguidismo de «la vía Zapatero», a la par que el independentista Joan Tardà (ERC) enumeraba una lista de adjetivos contra el Gobierno —«cínico, hipócrita, irresponsable…»— por «chocar con el buen trabajo que ha hecho el señor Rodríguez Zapatero».

El portavoz de Exteriores de Podemos, socio prioritario del Gobierno, ha celebrado que el Ejecutivo no se posicione del lado de «lo que llevaba anotado Bolton (John Bolton, asesor de seguridad de Donald Trump) en su libreta», pero le ha censurado el órdago lanzado contra Maduro y su intención de «reconocer a un presidente no electo», «aliándose con un presidente que enjaula a los niños en sus fronteras».

«Solo reconociendo a Guaidó se reconoce a la sociedad venezolana», ha terciado por su parte el popular José Ramón García Hernández, quien ha señalado que Borrell y el resto del Gabinete de Sánchez «nadan en la ambigüedad y en la equidistancia», mientras dan otro bandazo en sus posiciones. De esta manera, ha recordado como el propio Sánchez prometía en la oposición que lucharía por la libertad en Venezuela o como Borrell reconocía tras la vulneración del Estatuto catalán y de la Constitución perpetrada en el Parlamento regional los días 6 y 7 de septiembre de 2017 le recordaban, precisamente, a lo que sucedía ya en Venezuela.

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