‘Batch cooking’ de julio: cocina una tarde y come toda la semana

Llega ese momento del año en el que, por una parte, ya no podemos más y por la otra la ilusión de unos días de descanso empieza a asomar la patita y nos da energía para aguantar el último tirón. También se ha instalado un calor más o menos pegajoso y/o insoportable, pero incluso en su versión más piadosa completamente incompatible con el horno, con lo que las recetas de este mes tiran sobre todo de cuchillo, vinagreta, legumbres ya cocidas, ollas y cazuelas.

En esta propuesta de menú semanal sacaremos brillo a las frutas de temporada, usándolas en platos y guarniciones saladas, donde son menos habituales. Aunque no tiene por qué ser necesariamente así: las nectarinas agridulces, además de comerse tal cual como acompañamiento, también podrían acompañar un helado de vainilla o posarse sobre un hojaldre con crema (¿Y las dos cosas a la vez? Pues también).

El truco del mes pasa por aprovechar cualquier proceso que te vaya a llevar un tiempo al fuego para más de una receta: en este caso, la base de cebolla y calabacín pochados que usaremos para el zarangollo murciano se convertirán también en el sofrito base para un sabroso plato de pasta. También es un buen momento para recordar que las pastas sin gluten, como las de maíz y arroz, quedarán perfectas si seguimos algunos sencillos consejos. Primero, hay que usar una cantidad de agua más generosa que con la pasta de trigo; segundo, removerla suavemente al principio para asegurarnos de que no se queda pegada, respetar siempre los tiempos de cocción del fabricante y mezclarla rápidamente con la salsa para que no quede dura y absorba bien su sabor (lo que también facilitará un mejor resultado al recalentarla).

Todo lo que puede congelarse, descongelarse y quedar igual de bien -siempre en bolsas de congelación, de silicona o recipientes perfectamente cerrados- es mejor para comerlo a final de semana, como el solomillo, el salteado de garbanzos, las albóndigas de lubina o el sofrito del zarangollo. El tomate aliñado lo prepararemos en el momento de consumirlo, pero al tener las vinagretas listas tardaremos apenas un par de minutos: solo hay que cortar y mezclar. Las ensaladas de legumbres con pimiento y cebolla en la vinagreta no sufrirán por pasar dos o tres días en la nevera ya preparadas; al contrario, se mezclarán mejor los sabores.

Seguimos sin incluir los desayunos, meriendas o picoteos en la organización semanal, ya que estos no necesariamente se cocinan. De nuevo recomendamos dejar algunos de los básicos —en cada casa son diferentes— preparados en una bandeja dentro de la nevera para no tener que pensar demasiado mientras todavía luchas por despertarte. Yogur o kéfir, leche o bebida vegetal con copos de avena para tomar fría o caliente -tal cual o con un poco de chocolate 70% rallado, cacao o pasas, orejones o dátiles picados-, queso fresco o quark, cualquier fruta de temporada o aguacate y pepino para comer en tostada o bocadillo.

Cuando aprieta el calor, los batidos -siempre con la pulpa de la fruta, no zumos- también pueden ser una buena opción para desayunos o meriendas; una buena manera de refrescarlos sin añadir hielo pasa por congelar en trozos no muy grandes los plátanos, melocotones, fresas o cerezas que se estén poniendo demasiado maduros. ¿Por qué importa el tamaño? Porque así pueden ir directos del congelador a la batidora, sin hacerla trabajar en exceso para evitar que se estropee o recaliente.

Cenas

Comidas

Preparación

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Lee más: elpais.com


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