Aprender o conspirar

Ni los economistas anticiparon el colapso de 2008, ni los politólogos el fin de los partidos políticos clásicos, ni los epidemiólogos el impacto brutal del coronavirus en el mundo. Ni los periodistas, que podemos hablar cinco minutos o escribir 50 líneas casi de cualquier cosa. Hay excepciones en cada campo, pero al conocimiento institucional le han fallado los sistemas de alerta o la autoridad para imponer sus tesis en este salvaje comienzo de siglo XXI. Es como si las instituciones aplicaran una plantilla del pasado a una nueva realidad, en cambio constante, y en ese desajuste sobrevienen tragedias que no son fenómenos meteorológicos. Cuando llegan, nos preguntamos asombrados cómo no se vio venir o cómo no se hizo más para evitarlo. Todo el tiempo que se pierda ahora en batallas estériles, es tiempo ganado para engordar el susto que está por venir.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!