André Gide ante un espejo de 3.000 páginas

Es 1887. André Gide (1869-1951) tiene 18 años y está en clase de retórica en París, en la Escuela Alsaciana. Lleva un diario desde el 4 de octubre. Es su primer cuaderno. Meses después mantiene una importante conversación con un compañero de clase que, como él, siente con intensidad su vocación literaria. Se llama Pierre Louis (después conocido como Pierre Louÿs). Los dos jóvenes intercambian confidencias sobre sus respectivos proyectos y Louis le lee algunos pasajes de su diario. Gide queda vivamente impresionado y se reprochará no haberse tomado con la debida seriedad su vocación: “Ayer noche vi a Louis y me dio vergüenza. Tiene el valor de escribir y yo no me atrevo. ¿Qué es lo que me falta? Y, sin embargo, cuántas cosas bullen en mí y reclaman cristalizar en el papel. ¡Tengo miedo! Tengo miedo de que al poner por escrito la frágil y fugaz idea la eche a perder, le dé la rigidez de la muerte, como esas mariposas a las que se extienden las alas sobre la mesa y que solo son bellas cuando vuelan” (15 de mayo de 1888).

Vente de manuscrits dedicaces d'Andre Gide (Les caves du vatican, Les cahiers d'Andre Walter) a l'hotel Drouot a Paris le 19 fevrier 1959 Neg:A68419  --- Sale of signed manuscripts of Andre Gide  in paris february 19, 1959 *** Local Caption *** Sale of signed manuscripts of Andre Gide  in paris february 19, 1959

“El miedo a no ser sincero me impide escribir”: los dilemas de André Gide

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