Andalucía, pasión por las vías verdes

El ciclista Eddy Merckx dijo una vez que en la vida hay que pedalear siempre. “Mucho o poco, largo o corto, pero pedalea”, cuentan que afirmó el belga, mito del ciclismo. No dijo dónde, pero hay un lugar que aúna desiertos y valles, altas montañas y suaves costas, pueblos de perfiles imposibles y paisajes infinitos. Es Andalucía. La comunidad cuenta con 600 kilómetros de vías verdes —el 20% de toda España— repartidos en 26 rutas por sus provincias. Recorridos cicloturistas que aprovechan antiguas líneas de ferrocarril para adentrarse, suavemente y sin apenas desnivel, en rincones a priori impenetrables. Ya no hay traviesas ni balasto, pero sí un sugerente patrimonio ferroviario, mucha historia y una desbordante naturaleza. Aptas para todas las edades, no forman parte de ninguna competición, ni hay metas volantes o un esprín final. Son, en cambio, una llamada a la acción para conocer el territorio con la satisfacción que otorga el esfuerzo de cada pedalada.

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Lecturas antes de ponerse en marcha

Las vías verdes nacieron en 1993 con el impulso de la Fundación de Ferrocarriles Españoles. En la última década, según su responsable, Arantxa Hernández, han crecido a una media de 110 kilómetros anuales. La manera más fácil de preparar un viaje por cualquiera de ellas es a través de los dos volúmenes de La guía de las vías verdes, publicados a principios de este año por la fundación y editados por Anaya Touring. Dos manuales —uno para la zona sur, centro y levante, y otro para toda la zona norte— con consejos y una detallada descripción de cada recorrido, los servicios que ofrecen —fuentes, alojamientos o teléfonos de talleres— y las visitas que no hay que perderse. La aplicación Vías Verdes y Red Natura 2000 completa la información.

A quien le falte motivación para pedalear puede echar un vistazo a otra novedad de la misma editorial: Bike Life. Sus protagonistas son Belén Castelló y Tristan Bogaard, quienes firman el texto y las fotos de sus viajes por medio mundo. Desde Asia Central o EE UU hasta Grazalema, Portugal o Noruega, sus palabras e imágenes son un canto al ciclismo aficionado y a lo que significa viajar en bicicleta. “Sobre la bici adoptarás un enfoque distinto a la hora de priorizar lo más importante en tu vida y aprenderás lo que no se puede encontrar en ningún libro”, afirma el prólogo.

Del desierto de Almería a las playas de Huelva

Los desiertos de Almería ponen el paisaje de la vía verde que une Lucainena de las Torres con la localidad de Venta del Pobre, en Níjar, camino ya del parque natural Cabo de Gata. Allí, en Aguamarga, tendrá pronto su final esta ruta, pero mientras tanto hay que conformarse con estos 15,5 kilómetros sobre el trazado del viejo ferrocarril minero. La huella de la minería está presente a lo largo del recorrido, en el que también hay antiguos molinos, hornos y baños termales.

Cerca, la Vía Verde Valle del Almanzora (38,5 kilómetros) se adentra en la provincia de Granada hacia Baza e incluso supera los límites regionales hasta las cercanías de la localidad murciana de Lorca.

El horizonte se vuelve azul en la Vía Verde Entre Ríos, en Cádiz. Son 16 kilómetros entre Rota y Chipiona cerca del mar, como ocurre en los 8,3 kilómetros de recorrido desde Puerto Real a San Fernando, con sabor a marisma.

También cerca del Atlántico pasea la Vía Verde Molinos del Agua, que aprovecha el trayecto del antiguo tren minero desde la campiña a la serranía de Huelva. No muy lejos se puede viajar desde Gibraleón hasta Ayamonte, junto a la frontera portuguesa.

Hay 26 opciones en una Andalucía donde todas las provincias cuentan con vías verdes a excepción de Málaga, aunque ahí se trabaja ya para la creación de un tramo entre Vélez-Málaga y Ventas de Zafarraya.

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