Ya nos odiábamos desde antes, pero…

Debe ser irritante despertar todos los días para ver las mañas que se da la prensa para enlodar todo lo que hizo o no hizo el Gobierno el día anterior. No debe ser fácil para López Obrador anudarse la corbata cada día, poco antes de las seis de la mañana, mientras sigue rumiando las mezquindades, las distorsiones y los golpes bajos que acaba de leer. Supongo que mucho de lo que el presidente percibe como ataques, efectivamente lo son, tanto en columnas como en notas y titulares, otros quizá lo sean menos pero a él le siguen pareciendo municiones que terminan en manos de los adversarios.

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