Washington, año cero | El Viajero

En el momento de escribir estas líneas, el Gobierno estadounidense desplegaba en las calles de Washington a 25.000 soldados. Son más de los que tiene Estados Unidos en todas sus bases del mundo combinadas. Nada resume mejor el final de la presidencia de Donald Trump que esta operación militar, que pretendía blindar la capital del país de las hordas que hace tan solo unas semanas asaltaron el Capitolio. La propia Washington se prepara para salir de un periodo, rematado con la aparición de la pandemia, que ha dejado una ciudad conocida por su trasiego de trajes, uniformes y coches negros de alta cilindrada, además de los centenares de miles de turistas que visitan sus edificios más emblemáticos, en un lugar insólito. La toma de posesión del demócrata Joe Biden es para muchos la excusa perfecta para tratar de volver a arrancar el pulso de una metrópoli ahora mismo a media luz.

La primera parada, más allá de los clásicos tours del Capitolio (ahora con estrictas medidas de seguridad) y la Casa Blanca (cada vez más restringidos), debería empezar este año por la Phillips Collection. Este fue el primer museo de arte moderno de EE UU y en 2021 va a celebrar a lo grande su centenario. La piedra filosofal del mismo es el homenaje a su visionario fundador, Duncan ­Phillips. Para conmemorar su figura como corresponde al tamaño de la institución, la Phillips prepara la exposición más grande de su historia, abriendo su archivo particular, con obras nunca vistas y trabajos de artistas como Jacob Lawrence, Georgia O’Keeffe y Pierre-Auguste Renoir.

Después del arte moderno, y si uno desea meterse de lleno en la ahora complicada (por motivos obvios) agenda cultural de la ciudad, no puede dejar de echar un ojo a todo lo que suceda en el Centro Kennedy para las Artes Escénicas. Este complejo es uno de los lugares más visitados de Washington y también cumple años: 50. Ofrece una apabullante oferta de conciertos diarios, que incluyen ópera, música clásica y toda clase de espectáculos en un entorno espectacular. La idea, que arrancó en 1958 como un proyecto cultural del presidente Eisenhower —la primera vez en la historia que el Gobierno destinaba fondos a algo parecido—, empezó siendo un tributo a la vida de JFK: una amalgama de escenarios y teatros obra del arquitecto Edward Durell Stone. Situado sobre el río Potomac, se encuentra a muy poca distancia del hotel Watergate, otro de esos lugares fundamentales para los amantes de la historia del país. Un hotel ahora renovado de arriba abajo. Si se deciden a entrar, sepan que los nuevos uniformes del personal son obra de Janie Bryant, la diseñadora de vestuario de la serie Mad Men.

La otra gran columna vertebral de la cultura en el DC es el circuito de los museos Smithsonian. Obedeciendo a una extraña casualidad, los Smith­sonian también conmemoran una cifra redonda: los 175 años de historia. Lo van a celebrar con uno de los mayores eventos museísticos de 2021 en Estados Unidos. Su exposición, probablemente la más grande de su larga trayectoria, se llama Futures. Está basada en las ferias mundiales de antaño, a las que acudían países de todo el mundo para presentar sus novedades. Exhibirá una inacabable gama de prototipos, robots, planos y literatura, y —de nuevo si la pandemia lo permite— promete ser una de las grandes citas culturales del año en el país.

Para acabar el recorrido por una ciudad en la que (casi) todo es política y cultura, nada mejor que el doblete que ofrecen la espectacular biblioteca pública de Washington y la Martin Luther King. La primera es un clásico de la ciudad, con una nutrida colección de documentos históricos, concurrida por estudiosos de la historia de la política y la sociedad estadounidense. La segunda es un homenaje al líder de los derechos civiles de los afroamericanos y se aprovecha que (no es broma) la biblioteca principal cumple 125 años para presentar la renovación de la MLK después de tres años y medio de obras.

Después de un par de días recorriendo una ciudad que cambia las grandes avenidas por barrios de aceras anchas y árboles frondosos a poco que uno decida darse un paseo, nada mejor que unas horas de compras en el meollo del downtown. El CityCenterDC abrió en el centro de ­Washington en 2014 y desde entonces se ha convertido en el lugar de peregrinaje habitual de los fanáticos del shopping. Casi 40.000 metros cuadrados de tiendas, cines y una inacabable oferta gastronómica para los que deseen gastar algún dólar durante su estancia en la metrópoli. Si son alérgicos al mall estadounidense, solo tienen que caminar unos metros y adentrarse en Chinatown, y si son fans de los clásicos grandes almacenes del país, alrededor de la calle F encontrarán Macy’s. Hay uno en cada gran ciudad de EE UU y es fácil perderse entre sus ofertas.

Para una pausa

Para el descanso, Washington ofrece propuestas de todo tipo y pelaje, pero si hay una que no se olvida es el hotel Dupont Circle. El Dupont es uno de los mejores alojamientos de la capital; además, ha sido recientemente renovado y se encuentra, como se suele decir, cerca de todo. Sus habitaciones son las más lujosas del gremio y es refugio habitual de celebridades, políticos y gente de la alta sociedad. Muchos de los invitados a la ceremonia de posesión de Biden se alojaban en este establecimiento.

Se puede rematar la jornada sin moverse de la ­habitación, pidiendo comida para llevar (ahora todos los restaurantes la ofrecen; la situación obliga) a dos de los grandes referentes gastronómicos de Washington: Del Mar, que sirve ­tapas españolas con un twist italo-americano, o Le Diplomate, uno de los mejores restaurantes franceses de Estados Unidos.

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