“Vivir del fútbol aquí, antes era una utopía” | Es LaLiga en EL PAÍS

La primera vez que a una becaria de TV3 le dieron la oportunidad de presentar una sección sobre fútbol internacional duró apenas 24 horas. Ese fue el tiempo que tardó Andrea C. Orts en recibir una oferta tan imprevista como la aparición en pantalla con la que le recompensaron durante las prácticas en el medio público en 2017. “Me llamó Óscar Perarnau, el secretario técnico del Espanyol, y me propuso que nos viéramos. Pensaba que sería para tomar algo y charlar, pero resulta que me quería contratar”, recuerda Orts.

Dos semanas después del encuentro, la estudiante de periodismo de 22 años, y con el RCD Espanyol de Barcelona en el corazón desde pequeña, se convirtió en la primera ojeadora de un equipo de LaLiga. La tercera, también, en toda Europa. Fue en realidad un premio a una curiosidad que la llevó a irse de vacaciones con su madre a Polonia para seguir un campeonato europeo de categoría juvenil y a pasarse madrugadas en vela, pegada al televisor, mientras rellenaba libretas con los nombres de nuevas promesas argentinas y brasileñas. “Veo más al São Paulo que a mi padre”, sintetiza sobre una condición de experta en el mercado latinoamericano que se acabó convirtiendo en una vía alternativa para que ella, esa niña que soñaba con meter goles en estadios llenos hasta la bandera, pudiera dedicarse al fútbol.

Un camino en el que Orts no está sola. En los últimos años, abogadas, doctoras, ingenieras, entre otros perfiles, se han abierto paso en un deporte que requiere cada vez de más profesionales especializados en tareas muy diversas. Las mujeres ocupan, por ejemplo, el 41% de los asientos en el comité de dirección de LaLiga. Una de ellas es Esperanza Bernal-Quirós, licenciada en Derecho que seis años atrás puso fin a una consolidada trayectoria en la consultora PwC para ser la responsable de Cumplimiento de la organización.

En esta posición, cuenta, ha ayudado a impulsar una iniciativa pionera en el fútbol español para garantizar su viabilidad económica y reputación: la obligatoriedad de que los equipos de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank implanten un conjunto de procedimientos y buenas prácticas corporativas, sujeto a mejora continua, que deben acreditar a LaLiga cada temporada, lo que en el mundo empresarial se llama compliance.

Minerva Santana, compañera de Bernal-Quirós como directora de Innovación, estrategia y transformación tecnológica, cree que las mujeres están acelerando grandes cambios en el balompié, aunque estos a menudo pasen inadvertidos a ojos de muchos aficionados. “Detrás de esa imagen muy masculina que se ve en televisión, con jugadores, árbitros y entrenadores, hay una industria en la que no se habla de hombres o mujeres, sino de talento y oportunidad”, argumenta.

Esta ingeniera de formación que se mudó de República Dominicana a España en 2005, y que trabaja en LaLiga desde hace seis años, ha impulsado la transformación digital de la organización y ayudado a los clubes a encontrar soluciones tecnológicas para desarrollar su negocio y estructura deportiva: desde un sistema de cámaras automatizadas que registra la actividad en los campos de la ciudad deportiva del RC Celta para la producción remota, hasta la implantación de un sistema de imágenes infrarrojas que ayuda a prevenir lesiones en el CA Osasuna. Su experiencia en dos sectores en el que las mujeres han tenido poco protagonismo, la tecnología y el deporte, es positiva. “El objetivo es la paridad, pero lo importante es que haya una evolución. Casi 200 mujeres trabajan en LaLiga, algo impensable años atrás”, opina.

Porque tiempo atrás no había más remedio que armarse de coraje para ir a contracorriente, asegura Cristina Pérez. “Nunca te vas a ganar la vida”, recuerda que le dijeron a esta doctora formada en los años noventa en la Universidad de Barcelona sus compañeros de facultad, cuando escogió la especialidad de Medicina de la Educación Física y el Deporte. Un pronóstico que suena absurdo tras haberse convertido el pasado agosto en la doctora de la primera plantilla del Valencia CF, previa participación en dos Juegos Olímpicos con la selección española de hockey y una Copa América y una Vuelta al mundo a vela con los equipos Luna Rossa y Telefónica.

La doctora Pérez argumenta: “Hoy se percibe con normalidad que haya doctoras, pero una entrenadora en un equipo masculino en LaLiga sí sería noticia. El fútbol, al final, es un reflejo de la sociedad. Los cambios se dan poco a poco”.

Más oportunidades también sobre el verde

Las profesionales que se han acabado ganando la vida sobre el verde tampoco lo tuvieron fácil en sus inicios. Maider Castillo, debutante en la Eurocopa de 1997 con la selección española, recuerda que compaginó durante años estudios, trabajo y deporte tras un intento fallido de fichar por un equipo japonés. “Vivir del fútbol aquí, antes era una utopía”, cuenta la exfutbolista, que en 2015 se retiró a los 39 años en el mismo equipo con el que firmó su primer contrato en 2001, el Levante UD Femenino.

Una década después de la irrupción de Castillo había quizá más horizontes, pero no demasiadas esperanzas, cree Marta Carro, capitana del Valencia CF Femenino. La internacional se marchó de Cádiz con 16 años para integrarse en 2007 en el filial del Atlético de Madrid sin tener claro aún su futuro. “Yo seguía estudiando y trabajando, el deporte era un complemento. El gran cambio, en realidad, no llegó hasta la clasificación para el Mundial de 2015. Ahí la atención de los medios se disparó y el fútbol femenino empezó a crecer mucho. Hoy son las grandes jugadoras extranjeras las que quieren venir aquí”, explica.

El desarrollo actual del fútbol femenino, con la gran asignatura pendiente, apunta Carro, de convertir a la liga femenina de fútbol en una competición profesional, abre una nueva época llena de nuevas oportunidades. No solo para profesionales como Castillo, reconvertida en coordinadora de fútbol femenino del Levante UD después de un breve paso por los banquillos, sino sobre todo para las más de 60.000 niñas que, según el último Anuario de Estadísticas Deportivas del Ministerio de Cultura y Deporte, sueñan con triunfar.

“Cuando empecé a jugar con siete años solo podía hacerlo en un equipo de chicos y por la tele no había ninguna futbolista a la que admirar. Algo ha cambiado porque ahora veo niñas e incluso niños con la camiseta de Jennifer Hermoso. Es un motivo de orgullo”, dice Carro.

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