Villa, el gol que añora España

Aunque tuvo un regreso fugaz en 2017, repescado por Julen Lopetegui para España cuando ya casi nadie contaba con él, se entiende que David Villa dejó realmente la selección después del Mundial de Brasil, tristísimo epílogo para aquella estupenda generación que lo ganó todo y con un fútbol celestial. En Curitiba, y después de un triunfo insustancial ante Australia (3-0), Villa, que hizo diana de tacón, se fue del campo llorando, lágrimas de funeral para un delantero único, el «7» que llegó después de Raúl y que hizo goles de todos los colores. España, desde entonces, lleva buscando un sustituto que se le aproxime, pues lo que hizo de Villa de rojo fue brutal, máximo realizador histórico con 59 tantos repartidos en 98 internacionalidades. Ayer, en Japón, donde agota sus últimas celebraciones (él sigue marcando para el Vissel Kobe), anunció que dejará el fútbol cuando termine esta temporada, ya con 38 años. España perdió ese gol y, aunque ha buscado y rebuscado por todos los rincones, nunca más llenó ese vacío. «Siempre me he dicho a mí mismo que prefiero dejar yo el fútbol antes de que el fútbol me deje a mí. He decidido que este es el momento perfecto», resumió en una tendencia muy poco habitual el asturiano, quien creará el Queensboro FC, un nuevo equipo en el distrito neoyorquino de Queens que en 2021 comenzará a competir en la USL estadounidense (una categoría profesional por debajo de la MSL). Como sucede en estos casos, mil opiniones y recuerdos bonitos para despedir a Villa, muy presente su figura ayer en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Principalmente porque Villa, que militó en muchísimos clubes, siempre tuvo como equipo principal a España. La primera camiseta que le regalaron fue roja y se dejó el alma hasta vestirla de mayor, debutante en una noche de febrero en Almería (5-0 a San Marino). «Cada uno de esos partidos con la selección fue para mí un sueño, y son lo más grande que he podido hacer como futbolista», explicó ayer, generoso también cuando recordó las otras etapas de su pasado. El Sporting fue su ilusión de crío, el equipo de su corazón; creció en el Zaragoza a base de goles; en Valencia vivió su plenitud, una etapa esplendorosa; el Barça premió su carrera, lesionado ahí de gravedad con una fractura de tibia; su año por el Calderón fue efímero, pero alzó la Liga con el Atlético; en Melbourne descubrió otra manera de vivir el fútbol; Nueva York le enamoró, de ahí que ahora vuelva a Estados Unidos; y en Japón se vacía haciendo goles, lo que toda la vida ha hecho. Lo dicho, un delantero difícilmente repetible. Sin heredero España, instalada en el debate pase lo que pase, echa muchísimo de menos a David Villa porque, aunque la retirada se produjo ayer, hace años que no canta sus goles. Tomando como referencia ese Mundial de Brasil, se han multiplicado las pruebas para que alguien asuma el gol que se fue, pues también Fernando Torres se alejó de Las Rozas. Han pasado por la selección un puñado de delanteros, muchos de ellos notables, pero nada ha sido igual. Paco Alcácer, Álvaro Morata, Aritz Aduriz, Diego Costa, Iñaki Williams, Juanmi, Rodrigo Moreno, Oyarzábal, Iago Aspas, Jaime Mata y Gerard Moreno completan una lista de aspirantes en la que nadie ha roto, siendo Alcácer el que mejor promedio presenta con 12 tantos en 813 minutos (uno cada 76 minutos). Del resto, solo se puede decir que se han asentado como más o menos fijos en la selección Rodrigo Moreno (8 tantos en 1.158 minutos, 22 tardes internacional) y Morata (16 goles en 1.701 minutos, 31 partidos). En plenitud, llegó a ser máximo goleador nacional de la Liga en tres ocasiones (2006, 2007 y 2010), además de «Pichichi» de la Eurocopa de 2008 y Bota de Plata del Mundial de 2010. Hizo de su profesión una rutina y cantó gol 365 veces en sus equipos: fueron 41 en el Sporting (el primero, en 2001 a Julen Lopetegui), 38 en el Zaragoza, 129 en el Valencia, 48 en el Barcelona, 15 en el Atlético, 2 en el Melbourne City, 126 en el New York City y 22 en el Vissel Kobe. Ni el gol ni el fútbol caducan, no tienen edad. Volviendo a aquel regreso fugaz de 2017 a la selección, Villa concedió una entrevista a ABC, igual de válida entonces que ahora. «El gol es mi vida, es mi trabajo, es por lo que peleo en el campo cada vez que salgo a jugar». Lo decía con la camiseta de España, la que siempre quiso defender. «Es lo que siempre soñé, me imaginaba en un Mundial con este equipo. He pasado por varios clubes y, al ser asturiano, tenía preferencia por el Sporting de Gijón, es normal. Pero siempre estaba España, siempre pensaba en la selección como mi equipo. Y así hasta llegar a 98 internacionalidades, que se dice pronto». Y 59 goles, más que nadie.

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