Vídeos en 8K y cámara de 108 megapíxeles: probamos el Mi 10 Pro, el mejor móvil de Xiaomi | Escaparate

¡Un móvil Xiaomi que cuesta mil euros! Efectivamente, aunque esta afirmación pueda sorprender a simple vista —estamos acostumbrados a que los móviles de la firma estén siempre en los listados de mejores terminales por su relación calidad-precio—, Xiaomi presentó hace unos meses el móvil más caro que ha fabricado hasta ahora, que también es el mejor.

Sin embargo, el Mi 10 Pro tiene ahora una rebaja de más de 100 euros sobre el precio de lanzamiento que tuvo en marzo, situándose por debajo de los 900 euros en la plataforma Amazon. Un descuento que se engloba dentro del primer festival de ofertas de mitad de año que ha presentado la marca china. Recuerda que puede ser tuyo tanto en color blanco alpino como en gris solsticio.

Análisis y valoración

Desde el primer vistazo es posible percibir el esfuerzo que ha puesto la marca en que el diseño y acabado de este terminal esté a la altura de lo que se espera de él. Su estética está muy cuidada (la carcasa trasera mate es preciosa), el acabado es bueno y los materiales empleados transmiten sensación de calidad: no estamos ante un terminal de plástico y se nota. Eso sí, es algo pesado y grueso (pesa 208 gramos y tiene un grosor de casi 1 cm) lo que, sumado al gran tamaño de su pantalla, hace que no sea sencillo utilizarlo con una sola mano.

La superficie de visualización está curvada, integrándose perfectamente en el conjunto, y los marcos se han reducido hasta la mínima expresión a su alrededor. La cámara frontal, en este caso, está perforada en la parte superior izquierda muy pegada al margen, de tal manera que queda oculta con nuestras manos cuando lo usamos en horizontal. Como contrapartida, en esta posición también se tapan los altavoces (dos, muy potentes, situados en ambos extremos). Es una pena, porque de otra manera hacen de disfrutemos de una estupenda calidad de sonido sin distorsiones.

Llama la atención su parte trasera por su doble módulo fotográfico, que se extiende casi hasta la mitad de la cubierta: uno alargado con tres sensores y otro, situado justo debajo, con un cuarto. Esta distribución provoca que el móvil baile cuando se sitúa encima de una mesa —se soluciona con una funda—. Lo que tiene peor solución es que el sensor situado más arriba (el teleobjetivo) está muy cerca del borde, y no es raro poner el dedo sobre él sin querer cuando se va a hacer una foto.

108 megapíxeles

En concreto, cuenta con un gran angular de 108 megapíxeles; un teleobjetivo de 8 megapíxeles con un zoom híbrido de hasta 10 aumentos; un objetivo para retratos de 12 megapíxeles con 2 aumentos; y un ultra gran angular de 20 megapíxeles con un ángulo de visión de 117 grados. Su combinación permite, por ejemplo, alcanzar un zoom (digital, eso sí) de hasta 50x, tomar fotografías con efecto bokeh, grabar vídeos 8K

Un apunte. Que sea capaz de capturar fotografías con 108 megapíxeles no significa necesariamente que todas tengan esa calidad: es un ajuste para realizar en momentos puntuales en los que se necesitan fotografías con más detalle o en las que se vaya a hacer mucho zoom. Xiaomi lo sabe y emplea una tecnología llamada Pixel Binning que combina los píxeles de cuatro en cuatro para conseguir fotografías de 27 megapíxeles con ese sensor.

Lo mejor de esta cuádruple cámara es la versatilidad que supone: ofrece hasta cuatro enfoques diferentes de un mismo escenario (sin contar el zoom). En general, su rendimiento en espacios abiertos y con buena iluminación es positivo, con buen nivel de nitidez y detalle, rango dinámico amplio y colores naturales. El gran angular es el más débil de todos los sensores, con imágenes con mayor saturación y menor rango dinámico, pero sigue notándose que es un teléfono de gama alta.

De noche, las imágenes tienden a amarillear y a mostrar algo de ruido, sobre todo si hay algo de movimiento. Para solucionarlo dispone de un modo noche que ofrece unos resultados que no están nada mal, aunque lo que más nos ha gustado es que desde la propia cámara se pueden editar todas las capturas, eliminando imperfecciones, gestionando luz, contraste o enfoque… y también añadiendo filtros o mosaicos, entre otros.

En cuanto al vídeo, es capaz de grabar con calidad Full HD y 4K a 30fps o 60fps, y en 8K a 30fps (con un límite de tiempo de seis minutos). No son las únicas diferencias: el estabilizador de imagen sólo está disponible en Full HD y el angular se puede usar únicamente en esa resolución y 4K. ¿Qué supone esto? Que aunque tenga menor calidad, el vídeo es mejor con menor resolución debido al estabilizador de imagen; sobre todo a partir de 4K a 60 fps se nota bastante el movimiento.

Multimedia y juegos

Xiaomi Mi 10 Pro funciona con sistema operativo Android y la capa de personalización MIUI 11 del fabricante. Su configuración está directamente enfocada a la reproducción de contenidos multimedia, incluidos los juegos. Así, a los altavoces antes mencionados, suma una pantalla AMOLED de 6,67 pulgadas con resolución Full HD+ y una tasa de refresco de 90 Hz que se ve muy bien incluso a pleno sol. Nos hubiera gustado algo más de resolución para que se pudiera asimilar más a los topes de gama del resto de firmas, pero no se nota tanto la diferencia gracias a su fluidez. Tiene además una respuesta táctil adecuada (hay que tener cuidado con los toques accidentales en los bordes) y cuenta con un motor de vibración háptica que devuelve feedback con los toques.

En este apartado es obligatorio hacer referencia a una de las apps incluidas de serie, especialmente pensada para gestionar la experiencia gaming. Se trata de Game Turbo, que reúne todos los juegos instalados y permite configurar múltiples opciones: si queremos avisos de otras apps mientras jugamos, restringir gestos o activar un modo de alto rendimiento para mejorar el control táctil o el audio, entre otros.

Que vaya tan fluido en todo momento es responsabilidad de la combinación de procesador Qualcomm Snapdragon 865 con 8 GB de RAM, que permiten realizar todas las tareas (incluso ver vídeos 8K y jugar a todo tipo de títulos exigentes) sin retrasos. Lo que se esperaba de este gama alta. En ningún caso se calienta de manera excesiva, lo que achacamos a un buen sistema de disipación del calor. ¡Ah! Es compatible con las redes 5G, pero para poder utilizarlas es necesario tener cobertura (todavía no está del todo desplegada) y que nuestro operador la ofrezca.

La autonomía, por su parte, alcanza el día sin problemas, pero con un uso intensivo es difícil que lo supere. Resulta muy interesante su sistema de carga rápida, que permite llenar al completo su batería en 45 minutos. Para ello, viene con un cargador de 65W. También es compatible con la carga inalámbrica y posee carga inalámbrica inversa, para poder emplear la batería del teléfono para llenar la de unos auriculares inalámbricos, por ejemplo.

A mejorar

Tras las pruebas nos quedamos con ganas de algunas mejoras. La principal: que hubiera incluido resistencia al agua (solo lo es a las salpicaduras). Pero también un sistema de identificación biométrica más avanzado: el lector de huellas integrado en la pantalla es algo lento y el sistema de reconocimiento facial no da seguridad alguna, ya que se desbloquea incluso con la mascarilla puesta. Son estos detalles los que le faltan al terminal de Xiaomi para sumarse a la lucha cuerpo a cuerpo con el resto de smartphones de gama alta del mercado.

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