Vídeo: ¿Y la canción del verano de este año pa’ cuándo?

 Para seguir con el tópico, tras «el vídeo mató a la estrella de la radio» e «Internet mató a la estrella de la tele», podemos decir que el streaming mató a la canción del verano. En esto de la música las fórmulas se repiten hasta la saciedad, pero en los últimos tiempos no hay ninguna de ellas que logre dar con la canción que destaque más que el resto. Las plataformas digitales nos bombardean cada semana con nuevos temas y han fragmentado tanto el mercado que no nos da tiempo a que uno de ellos trascienda lo suficiente. Es otro ejemplo más de la modernidad líquida.

Que no nos engañe el éxito en 2017 de Despacito. La canción de Luis Fonsi sigue siendo de lejos el vídeo más visto de YouTube con 5.300 millones de reproducciones a julio de 2018, pero cada vez cuesta más encontrar esa llamada canción del verano. Las reglas del juego han cambiado, comentan a Verne varios expertos musicales.

«Muchas de las candidatas este año se han lanzado en febrero o marzo, por lo que llegan a julio desgastadas. Las canciones se queman mucho más rápido que antes, porque la competencia en plataformas digitales es caótica. Se lanzan sencillos sin parar. Los cantantes de primer nivel publican una canción y, si no funciona, sacan otra a las dos semanas con vídeo y todo. Por ejemplo, Juan Magan tiene ahora mismo disponible hasta cinco colaboraciones con otros artistas (como Ana Guerra y Mala Rodríguez), esperando a que una de ellas se convierta en un bombazo», explica a Verne Dani Moreno, presentador de Anda ya en LOS 40.

¿Acaso nos preguntamos por qué ha dejado de celebrarse el festival de la OTI (en este enlace puedes descubrir qué es si no te suena) o emitirse Cine de Barrio en TVE? Pues eso es lo que nos viene a decir sobre la canción del verano Fernando Neira, crítico musical de EL PAÍS: «Al margen de algún exitazo pasajero, sospecho que es un concepto que ya está algo en desuso; es una costumbre viejuna».

Neira coincide con Moreno en que la fragmentación del consumo musical, «con un sector cuyos ingresos por los soportes físicos apenas representan un tercio del total», ha finiquitado a esta competición estival por el tema más bailado.

«Nos hemos vuelto tan voraces y amantes del picoteo que no queremos ni podemos quedarnos con una sola melodía como banda sonora de nuestra plácida vidorra estival. Podemos tener el himno indie del verano, el subidón electro-petardo del verano, la pesadilla trap del verano, pero también el cantautor cortavenas del verano, la chica lánguida del verano… En fin, que ya no es sencillo acotar tus pasiones, confesables o no. Y tampoco me parece mal. Uno puede añorar su primer flirteo veraniego, las adquisiciones masivas de Burmar-Flax o el barco de Chanquete; en general, todo aquello que significara ser más joven. Pero… ¿echar de menos la canción del verano? Eso es como sentir nostalgia del camping-gas y la tortilla revenida. O, aún peor, de la fritanga. Buena gana, ¿no?», comenta Neira.

Recordemos que la canción del verano es un invento italiano de los años 60 exportado a España. El Festival de San Remo, todo un acontecimiento social en la época celebrado en los primeros meses del año, daba al mercado discográfico italiano uno o varios éxitos invernales. Por eso se creó el concurso Un disco per l’estate, para que lograra el mismo efecto en los meses de buen tiempo. Pero Italia abandonó la idea hace ya unos años, en 2003, cuando ganó la competición Meglio da Soli, de la banda B-nario.

De hecho, muchas de las propuestas que aspiran a ser un éxito este verano en España, con mujeres deseando tener un anillo en su dedo o adolescentes hipersexualizadas y sin pijama, parecen sacadas de otra época.

Verano todo el año

Antes sabíamos que había llegado el verano porque las canciones hablaban de chiringuitos o playas. Buena parte de España se iba de vacaciones en agosto y quería que las melodías acompañaran a su periodo de descanso estival. Pero, al igual que su industria musical, el esquema laboral del país estaba entonces mucho más estructurado que ahora.

El género que domina en la actualidad las listas es la música latina, que ha tomado el testigo de las Rihanna y Beyoncé, pero que mantiene la misma temática y estilo de enero a diciembre. Así que la música suena a «verano» todo el año. Sofía Reyes y Jason Derulo lanzaron 1,2,3 en febrero.

«Por ejemplo, la canción de Calvin Harris y Dua Lipa es un éxito en el verano de 2018, pero no una canción del verano. Lo que ahora define ese concepto es que las orquestas toquen esa canción y la pinchen los dj’s en las fiestas. La radiofórmula ya no marca la pauta en ese aspecto», comenta el locutor Dani Moreno. Según su criterio, Lo malo sigue siendo lo más cerca que tenemos a la canción del verano 2018, a pesar de editarse en febrero. «Sigue aguantando y en las fiestas lo bailan madres, hijos y abuelos», destaca.

A pesar de todo, Moreno apunta a que la fórmula de la canción del verano todavía mantiene dos constantes: «tiene que tener una frase en el estribillo que la gente desee repetir (el anillo pa’ cuando) y tiene que ser bailable o incluso tener una coreografía propia».

Desde Spotify España nos añaden un nuevo factor a tener en cuenta. «Las canciones que generan conversación, hacen ruido en redes sociales, tienen más posibilidades de acumular escuchas», explican desde la compañía a Verne.

¿Están las canciones actuales demasiado prefabricadas? Ahora se acusa a la música de hacerse con algoritmos, con canciones que mezclan de un modo forzado los conceptos de moda, aunque el resultado sea artificial. «Es prefabricado, pero funciona. Luis Fonsi nos reconoció que la parada que hace antes de que entre el estribillo de Despacito está estudiado de forma matemática: sus creadores saben a ciencia cierta que así la melodía se pega a la cabeza como una lapa, aunque rompa deliberadamente el tempo de la canción», explica Moreno.

Que ya no exista Vale Music, el sello detrás de Fórmula Abierta y David Bisbal, y que recopilatorios como el Caribe Mix ya no se anuncien en televisión a todas horas tampoco ayuda a que aparezca la canción del verano. «Han tirado la toalla, porque luego te aparece un viral como el de Muslona -el nuevo sencillo de La Pili (Cómeme el donut)- y te arruina una campaña televisiva que cuesta un riñón», dice el locutor de Anda ya.

Por ejemplo una de las listas que elabora Spotify es la de canciones más virales, que mide el grado de interacción que una canción despierta en la gente. «Esta lista se genera a raíz de una métrica que contempla no sólo el volumen de escuchas, sino que además toma en cuenta el número de veces que se ha compartido», apuntan desde su oficina española.

Probablemente, la canción del verano no va a regresar tal y como la conocemos, pero no nos resistimos a seguir haciéndo cálculos de cuál sera la del 2018.

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