Vecinos, comerciantes y empresarios, conmocionados tras dos noches de altercados en Barcelona

Barcelona vivió anoche su segunda jornada de aletercados callejeros. Hoy, la Ciudad Condal ha vuelto a amanecer magullada, cubierta por las cicatrices que el fuego, las barricadas y los disturbios provocaron durante las horas en que la urbe se volvió una batalla campal entre radicales, Mossos d’Esquadra y agentes de la Policía Nacional. Vecinos, comerciantes y empresarios lamentan las escenas vividas estos días y se muestran preocupados por sus consecuencias para la convivencia y la vida cuotidiana en la comunidad. «Lo vi todo desde el balcón de mi casa. Pasé miedo y estaba llorando, casi no he dormido pensando en si pasaría algo en mi edificio o en mi coche. Estoy muy triste como vecina. Vi como todos los vecinos bajaban las persianas para que el olor a contenedor quemado no entrara en su casa, no podía respirar por el olor a contenedor quemado», explica a ABC Irena, una estudiante de 21 años que vivió los disturbios desde su casa. Alba (22 años) afirma que «independentistas o no» quienes llenaron las calles de fuego perjudican a Barcelona y sus vecinos. «No lo entiendo», asevera. «Anoche fue horroroso, los bomberos tenían problemas para pasar y tardaban a llegar. No hay derecho que hagan esto», lamenta Pilar. Otros muchos vecinos y comerciantes se muestran aún «conmocionados» por lo que vivieron ayer, cuando los Mossos les recomendaron bajan las persianas y cerrar las tiendas para evitar males mayores. Un semáforo quemado en Barcelona – REUTERS También las organizaciones empresariales han reaccionado a la escalada de tensión en Cataluña. La patronal Fomento del Trabajo exigió que los responsables de la Generalitat rectifiquen su actitud: «Animar las movilizaciones, las protestas ciudadanas y la ocupación de infraestructuras estratégicas desde la Generalitat, que tiene el deber y la obligación además de preservar la seguridad ciudadana y el normal funcionamiento de los servicios públicos, representa una extrema contradicción que deriva en la confrontación entre manifestantes y los cuerpos de seguridad», aseguró la patronal. Además, el Gremio de Hoteles de Barcelona, que anteayer no quiso valorar los incidentes, sí que se manifestó ayer, para advertir que los «gravísimos incidentes» son perjudiciales para la «reputación» de la ciudad y pueden repercutir gravemente en el turismo. Por eso, pidió diálogo y que las protestas se hagan desde el «espíritu de convivencia, civismo y tranquilidad que han caracterizado las vividas hasta ahora». En un tono similar habló la asociación de comerciantes Barcelona Oberta, que recordó que «Barcelona es de todos los barceloneses» y por ello las manifestaciones tienen que ser pacíficas y hay que buscar el diálogo y entendimiento para evitar nuevos incidentes como los de las últimas jornadas. La entidad lamentó que el sector turístico y comercial «ha vuelto a sufrir las consecuencias de las movilizaciones, cortes de tráfico y acciones vandálicas», y alertaron de un descenso importante de la actividad, tal y como ya pasó tras el 1-O.

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