Varios ejemplares de zorro aparecen en diversos puntos del Casco Antiguo de Cuenca

Vecinos del Casco Antiguo han avistado en los últimos meses ejemplares de zorro en diversos puntos de esta zona de la ciudad. La última ocasión fue el pasado 25 de octubre a primera hora de la mañana muy cerca de las emblemáticas Casas Colgadas, junto al monumento al pastor de las Huesas del Vasallo. El animal se encontraba comiendo junto a un grupo de gatos.

Asimismo, se ha visto a esta especie durante los meses de verano en el entorno de la Iglesia de San Miguel, según estos mismos testigos.

Desde la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha (APAM C-LM), piden calma y aseguran «categóricamente» que no hay ningún motivo para la alarma social, al mismo tiempo que creen que puede tratarse de algo puntual y anecdótico.

Su portavoz, Alfredo Poveda, ha indicado en declaraciones a Europa Press que a pesar de la «leyenda urbana» que envuelve a este animal, «son muy astutos e inteligentes y huyen del ser humano por instinto, acercándose de forma muy discreta a las zonas pobladas. Además ha sido ultra perseguido a lo largo de la historia y conoce los peligros que le suponemos los seres humanos».

Poveda ha señalado que si aparecieran más ejemplares o esta situación se alargara en el tiempo los agentes medioambientales tendrían que abrir una línea de investigación para averiguar qué está provocando que el zorro se arriesgue tanto como para entrar en la capital para conseguir alimento.

«Actuaríamos recopilando información y datos si se observa un cambio de conducta de esta especie, aunque de momento no tenemos ninguna constatación oficial de que así sea y no creemos que este sea el caso», ha precisado.

Con todo, ha explicado que cuando una especie silvestre como es el zorro -con hábitos de caza y un tipo de alimentación omnívora- se acerca hasta una población se debe a la falta de comida en su hábitat natural, normalmente por el descenso de sus especies presa, como el conejo, la liebre, o la perdiz.

Pero hay que tener en cuenta otras circunstancias. «Esta alimaña, al contrario de lo que se piensa, no solo come lo que caza, sino que es generalista, come cualquier cosa y los núcleos urbanos producen una gran cantidad de residuos de los que puede aprovecharse», apuntan desde APAM.

Asimismo, la parte antigua de la capital, donde se han visto está integrada en la naturaleza, «es una zona de interfase entre el medio natural y el urbano».

De hecho, no es raro que en época estival cuando empiezan a criar las palomas se den casos puntuales de ocupación de garduñas en viviendas del Casco. También en el vertedero cercano al AVE aparecen a menudo buitres leonados y milanos negros. Otras especies, como los jabalís, frecuentan a veces lugares poblados donde puedan encontrar desperdicios.

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