Usted oculta algo: 17 impostores que nos engañaron a todos | ICON

En los últimos días, dos personas sin relación alguna entre sí han sido detenidas por hacerse pasar por quienes no son. Se trata de Helen Mukoro, que afirmaba ser presidenta de ONU-Mujeres en España, y Javier Boo Fernández, un joven emprendedor gallego que se presentaba como director de la Fundación Amancio Ortega, no siendo eso cierto.

¿Cómo acabó? El ardid de Hampton resultó efectivo durante varios meses pero, en octubre de 1983, fue detenido, juzgado y condenado a 22 meses de prisión. Su caso fue muy mediático y, en 1990, el dramaturgo John Guare estrenó una obra basada en su vida titulada Seis grados de separación, que fue llevada a la gran pantalla en 1993. A pesar de que el montaje teatral y la película le hicieron aún más popular entre la población estadounidense, cuando salió de prisión, Hampton continuó utilizando diferentes identidades para estafar a nuevas víctimas. En 2003 falleció en Manhattan a consecuencia del sida.

¿Cómo acabó? Si bien la Federación de Sordos de Sudáfrica alertó a las autoridades de que los gestos que realizaba Thamsanqa Dyantyi no correspondían al lenguaje de signos, los responsables del evento no le hicieron abandonar el escenario porque pensaron que era una versión sudafricana de ese lenguaje y achacaron los errores a que el traductor no entendía bien el inglés. Cuando se descubrió que Thamsanqa Dyantyi no tenía la cualificación necesaria para desempeñar su tarea, el traductor alegó que todo había sido fruto de una alucinación. Según declaraciones de Dyantyi a la BBC, “durante la ceremonia tuve una alucinación. Vi cómo dos ángeles descendían al estadio. Yo sabía que algo estaba mal, porque eso no era posible. Pero créame, yo los vi”. La empresa que se encargó de la contratación de Thamsanqa Dyantyi desapareció poco después del escándalo y, más allá de esa peculiar explicación dada por él mismo, no hay más pistas de Thamsanqa Dyantyi hasta la fecha. Lo más sorprendente es que no era la primera vez que las asociaciones de sordos advertían de la falta de cualificación de Dyantyi, del que posteriormente las autoridades dijeron que estaba siendo investigado por un homicidio, lo que no impidió que estuviera cerca de, por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos.

¿Cómo acabó? La excesiva exposición mediática de Tania/Alicia provocó que su testimonio comenzase a mostrar ciertas incoherencias e inexactitudes. Al menos, las suficientes como para que los medios de comunicación estadounidenses investigasen su caso y descubrieran que la formación académica que afirmaba tener no era cierta y que nunca había trabajado en las oficinas de Merrill Lynch en el World Trade Center. A raíz de esas informaciones, el diario La Vanguardia siguió la pista de Tania Head, descubrió su verdadera identidad, su vínculo con Francisco Esteve Corbella y el motivo de sus heridas, que, según el periódico, no era otro que un antiguo accidente automovilístico en el que perdió un brazo que le tuvo que ser reimplantado. Al descubrirse el engaño, Tania Head desapareció y Alicia Esteve intentó rehacer su vida en Barcelona. En dicha ciudad encontró un trabajo en 2011, del que fue despedida meses después cuando la empresa tuvo conocimiento de su historia, la cual ha sido narrada en un libro y un documental titulados La mujer que nunca estuvo allí

– Jason Malachi: esa no es la voz Michael Jackson, es la mía

¿Quién es? Jason Malachi es un fan de Michael Jackson que también se dedica a la canción, aunque con poco éxito.

¿Por quién se hizo pasar? Un año después del fallecimiento del artista vio la luz Michael, disco póstumo compuesto de bocetos de canciones que no convenció ni a la familia ni a los fans. Los primeros consideraron que era una falta de respeto y, los segundos, que no estaba a la altura de Jackson. Lo que ni unos ni otros sabían es que varias de los temas habían sido interpretadas por Jason Malachi, un cantante con una tesitura de voz semejante a la de Jackson.

¿Cómo acabó? Paris Jackson, la hija de Michael, estaba hablando con unas amigas por vídeo conferencia cuando salió el tema de lo decepcionante que era Michael como disco. Entonces, la niña replicó: “Mi padre no canta ninguna canción de ese álbum. Busca en YouTube a Jason Malachi. ¡Es él!”. La vídeo conferencia, que estaba siendo grabada no tardó en hacerse viral y la compañía Sony tuvo que reconocer el hecho.

¿Por quién se hizo pasar? Durante años, Marco afirmó haber sido uno de los más de siete mil españoles confinados en el campo de concentración de Mauthausen (Austria). Su mentira llegó a tal extremo que se convirtió en el presidente de Amicale de Mauthausen, la asociación de exprisioneros de ese campo, y dedicó buena parte de su tiempo a dar conferencias por escuelas y otros foros en los que contaba unas vivencias que nunca había tenido.

¿Cómo acabó? Fueron muchos los supervivientes de Mauthausen que, con el paso del tiempo, desconfiaron del testimonio de Enric Marco. No obstante, no fue hasta 2005 cuando el historiador Benito Bermejo, que estaba trabajando en el texto Libro memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945), pudo probar que Marco no se había exiliado tras la Guerra Civil ni había sido uno de los prisioneros de Mauthausen. Ante la contundencia de las pruebas, el impostor tuvo que reconocer el fraude pero, lejos de arrepentirse, justificó su actuación como una forma útil de divulgar lo sucedido en los campos y mostrar el sufrimiento de los prisioneros a las nuevas generaciones. Su rocambolesca historia dio lugar a un libro de Javier Cercas titulado El impostor.

¿Por quién se hizo pasar? Al principio de su carrera, mucho antes de ser famoso, Lenny Bruce conoció a Honey Harlow, una bailarina de strip-tease a la que prometió sacar del mundo de los bailes exóticos. Para ello, decidió disfrazarse de cura con unas ropas que robó de una lavandería e ir puerta por puerta pidiendo donaciones para una leprosería situada en la Guyana británica.

– Josep Torres Campalans: la inmensa imaginación de Max Aub

¿Quién era? Josep Torres Campalans fue un pintor catalán hijo de payeses que, durante su juventud en París, contribuyó a la creación del cubismo. Tras la Segunda Guerra Mundial, se exilió en México, donde fallecería en un lugar no determinado de la región de Chiapas. Intrigado por la intensa vida de Campalans, el escritor Max Aub escribió su biografía en 1958.

¿Por quién se hizo pasar? En realidad, Josep Torres Campalans nunca existió. Fue una creación de Max Aub, que no se limitó a escribir su biografía sino que pintó decenas de cuadros que fueron incluidos como material gráfico en el libro e incluso expuestos en la galería Excelsior de México en 1958 y en la Bodley Gallery de Nueva York en 1962.

¿Cómo acabó? Durante muchos años, se creyó que Torres Campalans había existido y, de hecho, en la actualidad algunos catálogos califican el libro de Aub sobre el pintor como una biografía y no como un libro de ficción. Cuando fue notorio que el pintor había sido una invención de Aub, los críticos de arte, lejos de mostrar desdén hacia la propuesta del escritor, tuvieron mayor interés por sus agudas reflexiones sobre las vanguardias y el mundo del arte. Ejemplo de ello es la exposición que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) realizó de las pinturas de Campalans/Aub en 2003 y que incluía amplio material documental como los catálogos de las exposiciones del pintor, reseñas de prensa y críticas de las mismas.

¿Quién es? Carlos Henrique Raposo (Brasil, 1963) es un futbolista conocido por el sobrenombre de Carlos Kaiser, un título de ecos germánicos que hacía referencia a su parecido con Beckenbauer, aunque la comparación le venía un poco grande.

¿Por quién se hizo pasar? En realidad no se hizo pasar por nadie sino que se limitó a ser él mismo, aunque ocultando que era un negado para el fútbol. Su ingenio y amistad con algunas de las estrellas del fútbol brasileño que recomendaban su fichaje permitió que fuera contratado por clubes internacionales como Botafogo, Flamengo, El Paso Patriots, Independiente o Fluminense. No obstante, durante sus más de dos décadas de carrera deportiva hizo todo lo posible para no disputar un solo partido.

¿Cómo acabó? A los 38 años, Carlos Henrique Raposo decidió retirarse del fútbol. Estaba harto de buscar excusas y artimañas para no jugar ningún partido, como llegar a los encuentros directamente desde las discotecas “de empalmada” o enzarzarse en una pelea contra los aficionados del equipo contrario mientras calentaba en la banda para que el árbitro le expulsase antes de entrar en el terreno de juego. En la actualidad, regenta un gimnasio en Brasil donde presta servicios de entrenador personal. Su peculiar vida ha sido narrada en el documental Kaiser! The greatest footballer never to play football (2018) en el que afirma no arrepentirse de nada.

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