Uno de los encarcelados aseguraba tener reuniones secretas con Quim Torra

A las siete de la tarde del 8 de octubre del año pasado Ferrán Jolis y Xavier Buigas, dos de los más destacados miembros del Equipo de Respuesta Táctica (ERT) desarticulado por la Guardia Civil, mantuvieron una conversación de media hora especialmente relevante. A lo largo de ella los interlocutores hablan sobre algunos pormenores asalto al Parlamento catalán que tenían preparado como respuesta a la sentencia del «procés» y Jolis, especialista de esa organización terrorista en telecomunicaciones, insiste en que es necesario reunirse y plasmar el plan en un documento. En ese contexto, afirma: «Estará RT (Respuesta Táctica), los que son RT. Los que cuando tengo que hacer una reunión con Gandalf (apodo de Quim Torra), se encargan de cubrirme la espalda». Xavier Buigas, en una conversación de apenas tres minutos mantenida una hora antes, le había informado de que el CNI, pero «el nuestro, que nadie sabe quién es», les había pedido «si podíamos preparar una entrada al Parlament, para defender el Parlament. No para meter follón, sino para ir a defenderlo. Pero una cosa en serio, quiere decir: gente dentro, gente fuera, gente en unos pisos, gente en unos locales, intendencias y todas esas cosas». Además Buigas le advierte que en los CDR eso «no lo sabe ni la territorial (estructura que agrupa a representantes de los comités locales) ni la nacional (que agrupa a las territoriales) porque no queremos». «El mandamás» En la siguiente conversación Buigas sigue dando a Jolis detalles del asalto a la Cámara catalana: «El rollo es, ¿cómo entramos? Entramos por la puerta principal, a lo grande. ¿Por qué? Porque se queda con gente de dentro. Lo que vamos a hacer allí es defender el Parlamento de una posible entrada». Jolis le pregunta entonces: «Cuando dices gente de dentro, me refiero al «Govern», ¿verdad?». «Sí, claro. Y tanto», remacha su interlocutor. A partir de ese momento Jolis empieza a ser mucho más proactivo en la conversación. Comenta con su interlocutor que no se fía de una de las personas que está en el Centro Nacional de Ciberseguridad y le revela que había organizado hacía poco una reunión con la hermana de Lisa: «Lisa, para que me entiendas, es el nombre en clave del que está con los flamencos en Bélgica, el mandamás para que me entiendas»; en otras palabras, Carles Puigdemont. El experto en telecomunicaciones le explica que «estoy trabajando con ellos para blindarles comunicaciones y asegurarles también una comunicación con Gandalf». Además, Jolis explica que con Gandalf habían entrado en contacto «a través de Juliá (un individuo no identificado)» con el hijo de Torra, añadiendo que este último iba a gestionar una reunión con su padre en similares circunstancias que la que se mantuvo con la hermana de Puigdemont. «La finalidad –explica– es blindar unas vías de comunicación seguras, ¿con quién? entre Lisa y Gandalf, obviamente entre ellos y sus familiares, pero también entre ellos y yo (…) ¿Por qué? Porque si tenemos que planificar algo de manera estratégica, o tenemos que hablar directamente lo hagamos sin sufrir». Precisa, además, que cuando dice yo, se refiere al «equipo». «Ellos saben que lo hacemos fuera del CDR, se lo dejé bien claro, «nosotros que estamos haciendo esto no somos CDR», aunque nos veas alguna vez en un acto, no te diré que no, pero el Equipo de Respuesta Táctica está fuera. Entonces, dicho esto, lo bueno es que de la misma forma que tú te jugarás el culo, o los dos nos jugaremos el culo con alguien que no conocemos, esta gente (el CNI catalán) tiene que saber que si quiere la colaboración del Equipo, sí o sí, tiene que haber un contacto cara a cara». Xavier Buigas muestra su acuerdo y muestra sus sospechas de que las Fuerzas de Seguridad les siguen los pasos: «Piensa que nosotros de hecho estamos en una alerta de 3 sobre 5, se esperan detenciones, citaciones, identificaciones… Nosotros nos la jugamos mucho, a mi me vienen aquí a casa, con lo que tengo en casa, aunque no es información comprometedora, sólo con los aparatos me meten para adentro por terrorismo». A partir de ese momento vuelven a retomar los preparativos del asalto al Parlamento catalán. Ferrán Jolis reflexiona: «Vale, entrar es fácil porque entiendo que tendríamos acceso fácil. Lo que estoy pensando mientras hablo es: una vez dentro, ¿cómo resistimos y cómo gestionamos los equipos y toda la organización al estilo 30G (30 de enero) para que nos entendamos, de comunicaciones, que una vez se acaba todo desaparece y aquí no ha pasado nada?». Buigas precisa que él es capaz de entrar y montar la intendencia suficiente para que no falte de nada a los asaltantes, pero añade que precisamente necesita a su interlocutor para todo lo relacionado con las comunicaciones: «Lo que necesito es que estando dentro y por mucho que quieran hacer alguna cosa cibernéticamente tú puedas seguir estando comunicado». Jolis se explaya entonces sobre los detalles técnicos para conseguir ese objetivo, garantizarse la seguridad y anonimato de las comunicaciones entro los que estén fuera y dentro del Parlamento, y advierte que en cualquier caso para montar un operativo así necesita entre quince días y un mes. «No me muevo sin ti» Horas antes de esta conversación, poco antes de las tres de la tarde del 18 de octubre del año pasado, Ferrán Jolis habló con el que sin duda considera su mano derecha, Xavier Duch: «Tú piensa que yo no me muevo si no es contigo, ya lo sabes, si no llego yo, llegas tú, para mi eres el que me cubres», le dice. En esa charla, Duch le sugiere que «deberíamos coger un día y encontrarnos con alguno de dentro del Palau Grande (Parlamento de Cataluña) para saber quién hay ahí dentro, alguno que pueda saber la seguridad». Jolis se muestra de acuerdo, aunque añade que «de todas maneras nos tenemos que reunir con Gandalf».

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