Una solución desde los Ayuntamientos

Estamos viviendo una crisis compleja y muy preocupante; empezó siendo un problema grave de salud pública, para convertirse en una crisis social y económica de la que aún no conocemos toda su dimensión. Cuando llega la tormenta, todo el mundo mira a las instituciones públicas: los ciudadanos y ciudadanas, en primer lugar, que buscan respuestas en medio de la incertidumbre, pero también las empresas que corren a pedir ayudas y rescates para salvar puestos de trabajo y evitar cierres y paralizaciones. La respuesta a todas estas demandas es compleja: cae la recaudación pública y se disparan las necesidades de gasto público. En España, además, la crisis ha llegado cuando la mayoría de la deuda pública, provocada por la crisis financiera de 2008, aún está por amortizar.

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