Una pareja joven con problemas mentales que malvivía en una caseta

Gabriel Salvador y María son una pareja joven que malvivía en condiciones insalubres con sus dos hijos (una bebé de cinco meses y un niño de tres años y medio) en una caseta abandonada de Godella, a escasos metros de la carretera que une esta localidad valenciana con Rocafort. El hombre es de nacionalidad belga y trabajaba hasta hacía un tiempo en un restaurante de Rocafort. En esa localidad vivía su mujer, miembro de una familia de la alta sociedad valenciana de la que María estaba distanciada. Los servicios sociales, de hecho, habían abierto un expediente a la pareja por sus problemas mentales y por las condiciones en las que vivían con sus hijos. De hecho, la última persona que vio con vida a los pequeños fue una vecina que acudió a llevarles comida el miércoles horas antes de que se hallaran los cadáveres de sus dos hijos.

El suceso tiene su origen en una pelea. La mujer abandonó el domicilio a primera hora de la mañana y el hombre se quedó. Unos vecinos escucharon gritos a primera hora de la mañana y dieron la voz de alarma.

Los agentes hallaron en la casa restos de sangre en el lateral de la piscina de la vivienda –aunque no compatibles con un «hecho delictivo»– y localizaron a la madre de los pequeños. Al llegar la patrulla a la casa tras el aviso de la vecino, los agentes interrogaron al padre, que se encontraba «confundido», dejando entrever que los niños pudieran estar dentro de la piscina. Sin embargo, según las fuentes consultadas, la piscina se vació.

En ese momento, el padre ya aseguraba que estaban «todos muertos» y que habría sido la madre la que los habría matado. El delegado del Gobierno, Juan Carlos Fulgencio, explicaba que los interrogatorios inciales se estaban desarrollando con «poco éxito». De hecho, el padre habría llegado a declarar que la mujer pensaba «reencarnase en sus hijos en el fondo de una piscina», según apuntaron fuentes de la investigación. Con todo, la búsqueda de los niños se extendió a los pozos de los términos municipales de Godella y Rocafort después de que la mujer hablase de «resucitar» a sus hijos o de la necesidad de «bucear».

Al parecer, los padres de los menores desaparecidos presentan algún tipo de desequilibrio y vivían en una caseta abandonada de forma ilegal en condiciones deplorables. El hombre trabaja de camarero y es de nacionalidad extranjera.

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La Guardia Civil estableció un dispositivo de búsqueda que permitió hallar a la mujer a mediodía cerca de la casa con la intervención de varias patrullas con perros. Estaba escondida en un bidón y presentaba «arañazos». La mujer en ese momento estaba sola y, además de su situación, hubo un hecho que provocó que el perímetro fuera muy estrecho: la pareja no dispone de coche.

Fuentes de la investigación señalaban que en la pareja, que responden a los nombres de Gabriel Salvador y María, no constan antecedentes por denuncias de malos tratos. El hombre es de nacionalidad belga y la mujer es colombiana. Ambos rondan los treinta años de edad.

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