Una jornada gloriosa y alcohólica

El alcohol, esa sustancia tan efusiva, consoladora y peligrosa protagoniza gran parte del argumento de dos películas excelentes, bonitas, duras, realizadas con tanta inteligencia como corazón. Una tiene formato de documental, la produce Johnny Depp con transparente amor y admiración hacia el viejo amigo que la protagoniza y la dirige Julien Temple, un señor que sabe mucho de la música y de la vida. Se titula Crock of Gold: A Few Rounds With Shane Macgowan y retrata la volcánica existencia y la increíble supervivencia de Shane MacGowan, un cantante hipnótico y compositor brillante, el alma de The Pogues, gente que asocio con los últimos himnos que escuchábamos y coreábamos algunos en noches etílicas y drogotas poco antes de que los bares echaran el cierre, de que nos despidieran hasta el día siguiente.

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